Una de las imágenes más conocidas del arte renacentista es el llamado Hombre de Vitruvio, un dibujo hecho en papel con pluma y tinta, de un tamaño no mucho más grande que un folio (34×4 x 25,5 centímetros), que el célebre genio del Renacimiento italiano Leonardo Da Vinci (1452-1519) dibujó alrededor de 1490, en uno de sus diarios.

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El dibujo representaba una figura masculina desnuda en dos posiciones sobreimpresas, con sus extremidades superpuestas dentro de un círculo y un cuadrado, en el marco de un estudio de las proporciones ideales del cuerpo humano, realizado a partir de los textos de arquitectura de Marco Vitruvio Polión, arquitecto, ingeniero y tratadista que vivió en el siglo I a.C. y trabajó al servicio del emperador Julio César y del cual el famoso dibujo de Leonardo Da Vinci tomaría su nombre.

Vitruvio fue el autor de un tratado llamado “Sobre la arquitectura”, obra dividida en diez capítulos, el tercero de los cuales abordaba las proporciones ideales del cuerpo humano. Según Vitruvio, la arquitectura debía alcanzar el mismo grado de armonía entre sus partes que el cuerpo humano, por lo que la figura del ser humano fue expuesta como modelo de proporción y simetría.

Marco Vitruvio Polión.

Según Vitruvio, “el cuerpo humano lo formó la naturaleza de tal manera que el rostro, desde la barbilla hasta la parte más alta de la frente, donde están las raíces del pelo, mida una décima parte de su altura total. La palma de la mano, desde la muñeca hasta el extremo del dedo medio, mide exactamente lo mismo; la cabeza, desde la barbilla hasta su coronilla, mide una octava parte de todo el cuerpo; una sexta parte mide desde el esternón hasta las raíces del pelo y desde la parte media del pecho hasta la coronilla, una cuarta parte”.

Vitruvio agregó que “desde el mentón hasta la base de la nariz, mide una tercera parte y desde las cejas hasta las raíces del pelo, la frente mide igualmente otra tercera parte. Si nos referimos al pie, equivale a una sexta parte de la altura del cuerpo; el codo, una cuarta parte, y el pecho equivale igualmente a una cuarta parte. Los restantes miembros guardan también una proporción de simetría (…) El ombligo es el punto central natural del cuerpo humano (…)”.

Leonardo

Si bien muchos sabios intentaron interpretar mediante dibujos la descripción de las proporciones del hombre ideal realizada por Vitruvio, como Francesco di Giorgio Marini y Giacomo Andrea de Ferrara, sólo Leonardo Da Vinci, gracias a su natural genio, pudo llegar a un resultado satisfactorio.

Junto a su célebre dibujo del Hombre de Vitruvio, el genio renacentista nacido el 15 de abril de 1452 en la localidad florentina de Vinci redactó en su diario unas anotaciones escritas en escritura especular, es decir, en dirección contraria a la normal, para que sólo se pudieran leer usando un espejo. En estas anotaciones Leonardo actualizó las proporciones de Vitruvio, corrigiendo algunas medidas y estableciendo otras nuevas. De ese modo, según Da Vinci:

  • Cuatro dedos hacen una palma y cuatro palmas hacen un pie; seis palmas hacen un codo y veinticuatro palmas hacen a un hombre.
  • Si se separan la piernas lo suficiente como para que la altura disminuya 1/14 y se estire y se suba los hombros hasta que los dedos queden al nivel del borde superior de la cabeza, el centro geométrico de las extremidades separadas estará situado en el ombligo y el espacio entre las piernas será un triángulo equilátero.

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  • Desde la parte superior del pecho al nacimiento del pelo será la séptima parte del hombre completo; desde los pezones a la parte de arriba de la cabeza será la cuarta parte, mientras que la anchura mayor de los hombros contiene en sí misma la cuarta parte. La mano completa será la décima parte del hombre; el pie es la sexta parte y desde la planta del pie hasta debajo de la rodilla será la cuarta parte. Desde el codo al ángulo de la axila será la octava parte y desde el codo a la punta de la mano será la cuarta parte. Y desde el centro del pecho hasta la punta de los dedos, será igual a la longitud de toda la pierna.
  • El comienzo de los genitales marca la mitad del hombre y desde debajo de la rodilla al comienzo de los genitales será la cuarta parte.
  • La distancia desde la parte inferior de la barbilla a la nariz y desde el nacimiento del pelo a las cejas es, en cada caso, la misma. Desde el inicio de la rodilla hasta el inicio de la pelvis será la misma medida del torso y desde el centro del pecho hasta la punta de los dedos, será igual a la longitud de toda la pierna.

El dibujo del “Hombre de Vitruvio”, considerado como uno de los grandes logros del Renacimiento al redescubrir las proporciones matemáticas del cuerpo humano, también es considerado como un símbolo de la simetría básica del cuerpo humano y, por extensión, del universo en su conjunto.

Examinando detalladamente el dibujo del “Hombre de Vitruvio” se hace evidente que la combinación de las posiciones de brazos y piernas crea dieciséis posiciones diferentes, ya que la posición con los brazos en cruz y los pies juntos se ve inscrita en el cuadrado sobreimpreso, mientras que la posición superior de los brazos y de las piernas se ve inscrita en el círculo sobreimpreso (la parte del abdomen y el ombligo es la única que permanece inmutable).

Curiosamente, el aspecto físico del Hombre de Vitruvio, sobre todo su rostro, se parece bastante a la descripción que el poeta inglés John Milton haría de Adán en su obra épica “El Paraíso Perdido” (1667), en cuanto criatura de Dios formada para el valor y la contemplación: “Su ancha y hermosa frente, su mirada sublime, anuncian que está destinado a dominarlo todo. Partida en dos su cabellera deja caer en contorno, varonilmente, hasta sus anchos hombros, sus abundantes rizos”.

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En el Hombre de Vitruvio la figura humana está enmarcada en un círculo y un cuadrado, figuras geométricas que tienen un importante contenido simbólico. Como en el Renacimiento se había impuesto la idea del antropocentrismo, es decir, de que el hombre era el centro del universo, en la ilustración de Leonardo el círculo que enmarca a la figura humana se traza a partir del ombligo, y dentro de él se circunscribe toda la figura que toca sus bordes con manos y pies.

De ese modo, el hombre se vuelve el centro a partir del cual se traza la proporción, por lo que el círculo puede ser visto como símbolo del movimiento y como conexión con el cielo o el mundo espiritual. Por el contrario, el cuadrado, en cambio, simbolizaría la estabilidad y el contacto con el orden terrestre.

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Tomando lo anterior, la entidad que conecta a la materia y al espíritu es el hombre, quien contiene la sustancia que combina lo material y lo espiritual: el alma.

Con la ilustración del Hombre de Vitruvio, Leonardo logró, por una parte, representar el cuerpo humano en tensión dinámica y, por otra, logró resolver la cuestión de la cuadratura del círculo a partir de los escritos del mismo Marco Vitruvio, quien escribió que se puede trazar un círculo perfecto alrededor del cuerpo humano si se toma el ombligo como centro y, también, que la extensión de los brazos y la altura del cuerpo trazan un cuadrado. De aquí entonces que Leonardo ideara este dibujo y centrara al hombre como la respuesta a esta paradoja o dificultad lógica insuperable.

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El célebre dibujo del Hombre de Vitruvio, después de la muerte de Leonardo Da Vinci el 2 de mayo en Amboise (Francia), iría a dar a la colección personal del escritor y pintor italiano Giuseppe Bossi. Tras el fallecimiento de éste en 1815, su colección fue comprada en una subasta por Luigi Celotti y posteriormente adquirida por la Galería de la Academia de Venecia, entidad que ha conservado el dibujo del Hombre de Vitruvio desde 1822. Por obvios motivos de conservación, esta histórica y revolucionaria ilustración, dibujada con pluma y tinta por uno de los mayores genios de la historia de la humanidad, sólo se muestra al público una vez cada diez años.

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