A la larga, después de un mes de protestas, el país es más pobre.

Una situación que a algunos llevó a devolver su mirada hacia lo que han sido estos años para la economía del país e insistir en desmitificar muchas de las afirmaciones hechas durante estos días.

“Se dice que Chile es uno de los países más desiguales del mundo. Esto es falso. Si comparamos el índice GINI, que es uno de los indicadores para medir la desigualdad, observamos que Chile no es el país más desigual de Latinoamérica ni se encuentra dentro de los países más desiguales del mundo”, escribe Sylvia Eyzaguirre en su columna del domingo pasado, aunque sin desconocer que “en comparación con los países desarrollados o con un PIB per cápita similar somos tremendamente desiguales”.

Por eso, agrega, “debemos mirar cómo los otros países han logrado reducir su desigualdad sin afectar su competitividad económica”.

Francisco Pérez Mackenna sostiene en una columna en Pulso que “observar lo que no funciona, no debe silenciar lo que sí funciona, y lo que funciona de modo regular”, sostiene. Y agrega que “hasta hace seis años teníamos la mejor economía de Latinoamérica. La reducción de la pobreza cayó gracias a ello de un 40% a menos del 10%, la desigualdad se redujo y el crecimiento del PIB per cápita nos llevó a ser el país con ingresos más altos del continente al sur del Río Grande”.

Por eso, al abordar la forma para salir de la actual crisis, hace un llamado de alerta: ” saldremos muy mal si se legisla contra las cuerdas, se negocia bajo alta presión y se cae en propuestas circunstancialmente populares, porque el remedio puede terminar siendo peor que la enfermedad”.

Un punto sobre el que también escribió el economista Hernán Cheyre el lunes pasado: “La convulsión social amerita dar una mirada diferente a los problemas más urgentes (…) pero se debe tener mucho cuidado en sacrificar la fuente primaria del progreso de la sociedad que es el crecimiento económico”.

Y esto último parece cada vez más en riesgo, con un país parcialmente paralizado desde hace un mes. “Urge poner en marcha la economía (…) esto es tan o más importante que la Agenda Social”, sostiene.

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