Todos los días. Pasada las 19.00 horas, los encargados de local de las más de 300 tiendas que operan en Costanera Center reciben un mail. Algunas noches, el esperado correo ha llegado pasada las 23.00 horas, y excepcionalmente, incluso al otro día. La jefa de Operaciones del centro comercial, Yasna Allende, les comunica jornada tras jornada el horario de operación. “Las decisiones se van tomando sobre la marcha”, comentan al interior. “Ningún día es igual”, subrayan locatarios.

Desde el estallido de la crisis social del pasado 18 de octubre, el emblemático shopping center de Providencia ha abandonado absolutamente la normalidad. Nunca más operó en su horario habitual hasta las 22.00 horas. Por el contrario, el último mes ha estado cerrado completamente en 16 jornadas; el resto, ha terminado sus funcionamiento -comúnmente- a las 18.00 horas, aunque tal timing se ha adelantado para las 16.00 e incluso para las 13.30: un ejemplo de la nueva dinámica que permea hoy al comercio en general. Las jornadas se determinan minuto a minuto, y las mermas se profundizan. En las tiendas de Costanera Center las ventas han caído más del 50%, incluso algunos hablan de bajas que alcanzan el 70%. Los extranjeros ya no se ven, y los nacionales escasean. Hoy, hay nuevos visitantes que rondan por el lugar.

Medidas de emergencia

Su presencia la notaron a comienzos de la semana. Una seguidilla de amenazas, que iban desde marchas en el interior hasta un posible incendio de la torre más alta de Sudamérica, llevaron a Cencosud -controlador del centro comercial- a tomar medidas de emergencia. No bastaba con los guardias que comúnmente cuidan el recinto, ni tampoco con la intensificación de las rondas de carabineros en el exterior. El lunes entraron los “robocop” como les dicen los locatarios. Una decena de guardias privados de la empresa VIP Seguridad, que fueron contratados directamente por el retailer para cuidar su mall ícono durante esta contingencia. Vestidos completamente de negro, con anteojos de sol, y algunos incluso con mascarillas colgando del uniforme ante un posible ataque, blindan todas las entradas del lugar. Fuentes al tanto, aseguran que todos ellos están entrenadas para anticiparse a posibles amenazas. “Saben qué hacer y cómo actuar”, puntualizan en el sector, junto con aumentar la sensación de seguridad y control de los empleados, de forma que se sientan menos vulnerables en sus lugares de trabajo.

VIP tiene a su cargo la seguridad de proyectos como Alto Maipo; ha trabajado con Enjoy, Codelco, Ariztía, BCI, entre otros. Y su mismo gerente general, Ralph Wladdimiro, confidencia que la demanda para reforzar ciertos puntos o mejorar los estándares de control ha aumentado, al igual que la contratación para asesorar a los equipos internos de seguridad de las empresas, tales como bancos, constructoras, inmobiliarias, empresas estratégicas y autopistas. “Es algo nuevo para los líderes de las organizaciones y empresas, y por ende, requieren más soporte”, subraya.

Días antes, el 1 de noviembre, y tras reabrir sus puertas luego de los primeros 12 días de cierre, Cencosud ya había dado muestras de que Costanera Center exigía un refuerzo adicional. Aún no entraban los guardias de VIP, pero sí habían debutado los “jóvenes”, como les dicen en algunas tiendas. Al rededor de 50, justamente jóvenes -siete por piso aproximadamente-, todos con chaqueta azul y el logo del centro comercial. Fueron reclutados y capacitados -señalan algunos de ellos- los últimos días de octubre. Su misión, comentan, orientar a los clientes respecto a las tiendas y sus ubicaciones. Y, además, colaborar en labores de evacuación si es que el mall así lo requiriera. Contactados en Cencosud, no quisieron referirse a estas medidas, ni aportar datos al reportaje.

En medio de todo este contexto, la Navidad dijo adiós a sus instalaciones. Anualmente, Costanera Center arma un árbol navideño de más de seis pisos de altura. El 18 de octubre la estructura ya estaba avanzada. Y locatarios aseguran que se alcanzó a terminar. Duró tres días, precisan. Esta semana decidieron desarmarlo. Al interior del centro comercial explican que la decisión respondió a razones de seguridad. “El material era extremadamente inflamable”, dicen locatarios en base a la respuesta que les dio el mismo mall. El miércoles recién pasado, ya la mitad de la estructura había sido retirada. Ni hablar de adornos o cualquier tipo de alusión relacionada con la Pascua. “No es tiempo para festividades”, subrayaron en uno de los restaurantes.

Es que al interior del mall, los trabajadores aseguran vivir en una tensa calma. El martes pasado, de hecho, día de paro nacional, administradores de las tiendas fueron directamente a hablar con Yasna Allende. Querían pedirle adelantar la hora de cierre. No pudieron comunicarse con ella, pero un guardia subió el mensaje. El mall cerró a las 13.30 horas.

Hoy, ya no existen multas por parte de Cencosud si es que los locales no abren. Es resorte de cada tienda si es que baja la cortina o no.

Un cuarto de las metas

En la tienda de zapatos Pollini de Costanera Center venden normalmente entre $1,5 y $2 millones al día, cuentan las vendedoras del lugar. Desde el estallido social, los ingresos transitan entre los $300.000 a $800.000. Tal realidad es generalizada en un mall donde gran parte de las tiendas son las de mejor desempeño de todos los locales de las respectivas marcas. En el restaurante Avenue du Bois, los retornos diarios han descendido desde $1 millón promedio, a máximo $300.000. Aún más, el martes 12 de noviembre, el cierre a las 13.30 los hizo vender sólo $51.000. En una tienda de carteras y otra de zapatos, apuntan a una baja de 70% en los ingresos, en línea con la realidad que hoy nutre a todo el retail.

Según datos de la Cámara de Comercio de Santiago (CCS) y FollowUp, las ventas de vestuario, calzado y accesorios entre el 19 de octubre y el 3 de noviembre cayeron casi un 50% en 12 meses. Solo en la categoría de bolsos y carteras, la contracción fue del 70%, mientras que en ropa juvenil, hombre y mujer la merma bordeó el 60%.

Y así las metas no se alcanzan. Los trabajadores del centro comercial ganan un fijo mínimo, el que se complementa por comisiones por cumplimiento de metas. En Caffarena, por ejemplo, las comisiones empiezan a correr si se cumple un 70% de la meta, señalan cercanos a la marca. Hasta el 15 de noviembre, llevaban un 12% de lo exigido, cuando deberían estar ya en un 50%.

Y los temores aumentan. Administradores de locales cuentan que le han mandado cartas directamente a las jefaturas del mall para entender el por qué de los cierres del centro comercial. Entienden que la contingencia es compleja, pero estiman que hay días en los que se ha mantenido cerrado sin que se vean desórdenes en el entorno, lo que se ha agravado con los días en que el mall ha abierto, pero sin los estacionamientos habilitados. La respuesta por parte de Cencosud -en los casos en que ha habido- se ha reducido a razones de seguridad.

En ese contexto, ya hay compañías, como el conglomerado que reúne a Pollini, Mingo y Zappa, por ejemplo, que han señalado que sacarán un promedio de los meses previos para complementarles el sueldo a sus trabajadores. En la gran mayoría, en tanto, siguen a la espera. Hay empresas que incluso han suspendido todas las actividades de fin de año y la contratación de personal, mientras realizan reuniones para evaluar qué harán con los pagos. “Si esto sigue así, creo que esta empresa va a cerrar”, dice un trabajador de un restaurante.

“Esta crisis a nivel del comercio es tan profunda, que está generando efecto en el empleo y en el ingreso de los trabajadores, y habrá empresas que podrán absorber la situación de los comisionistas y otras que no”, puntualiza el presidente de la Cámara Nacional de Comercio (CNC), Manuel Melero. Y añade que: “Existe mucha incertidumbre. Queremos hacernos cargo, pero no está fácil. Los ingresos de los trabajadores, sus comisiones son un factor muy relevante, pero antes tenemos que velar por que los puestos de trabajo no se pierdan”.

Cencosud ya le dio facilidades a los arrendatarios. No cobrará Valor Mínimo Mensual en razón de los días en que el centro comercial haya estado cerrado. Además -confidencian desde las marcas- ya se les comunicó que no se les pedirán las remodelaciones de local que les exige el holding de Horst Paulmann a las tiendas. Hoy, un 80% de los ingresos por rentas de arrendamiento que recibe Cencosud por parte de sus shopping centers dice relación con el valor de la renta fija mínima; un 8% es el valor variable que le pagan los locales como porcentaje de sus ventas. El resto se distribuye entre los estacionamientos, la publicidad y el Mirador Sky, por ende, ya se estima que el impacto en la matriz sería de consideraciones. A junio, las ventas del mall alcanzaban los $253.728 millones -el más importante de la cadena- y las visitas superaban los casi 20 millones. En 2018, el cuarto trimestre -el más importante para el comercio- aportó un 28% de las ventas anuales del shopping center, cuarto trimestre que este año partió con el pie izquierdo.

En el intertanto, las marcas ya empiezan con las promociones. Desde esta semana, H&M de Costanera Center está liquidando todo bajo el formato lleve 3 y pague 2. “Les urge vender el stock”, señalan en la tienda. En Caffarena están 2×1, al igual que en la tienda Guess y Diesel; y en la gran mayoría los descuentos superan el 50%, incluso algunas están sobre el 70%. Todo, para intentar recuperar parte de lo perdido durante este mes, y prepararse para una Navidad que ya se augura poco auspiciosa.

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