El 14 de mayo de 2021, China consiguió aterrizar su primer rover sobre Marte. Concretamente, el vehículo bautizado como Zhurong se posó sobre Utopía Planitia, una enorme llanura volcánica en el hemisferio norte con una edad estimada de más de 3.000 millones de años. Desde entonces, el rover ha recorrido 450 metros en los que sus instrumentos han ido tomando datos para analizar el terreno sobre el que estaba rodando y determinar el mejor trayecto. Ahora, sus responsables han hecho públicos los resultados preliminares de los primeros de los datos, donde se han identificado miles de cráteres, estructuras poco comunes aquí, en la Tierra, o un paisaje moldeado por el viento y, posiblemente, también por el agua. Los resultados acaban de publicarse en la revista ‘ Nature Geoscience’.
El equipo, liderado Liang Ding, del Instituto de Tecnología de Harbin en China, estudió toda la información recabada en los primeros 60 días en el Planeta Rojo de Zhurong. A través del análisis de las interacciones entre las ruedas del rover y el terreno que pisaba, incluidas las imágenes de las huellas de las ruedas tomadas por la cámara para evitar riesgos, los autores pudieron descifrar las propiedades mecánicas de los suelos marcianos en el sitio de aterrizaje. También se identificaron accidentes geográficos compatibles con la erosión por el viento, como crestas y ondulaciones, además de cráteres desgastados y texturas rocosas compatibles con la acción del agua.

«La topografía local es plana y suave, lo que facilita la exploración de larga distancia del rover Zhurong a más objetivos geológicos de interés durante el período prolongado de la misión», señalan los autores, que indican que la mayor parte del camino recorrido por el rover ha estado libre de grandes cantos rodados, si bien sí que ha tenido que lidiar con muchas pequeñas piedras, «la mayoría de grano fino y con poca redondez». Algunas rocas con superficies picadas muestran una morfología similar a las rocas ígneas observadas en misiones anteriores (por ejemplo, por el módulo de aterrizaje Viking 1 y el rover Spirit), que se supone que se formaron a través de procesos de disolución relacionados con la salmuera en ambientes fríos -las salmueras son mezclas de agua y sales que son más resistentes a la ebullición, congelación y evaporación que el agua pura. Encontrarlos tiene implicaciones sobre dónde los científicos buscarán vida pasada o presente en Marte y dónde los humanos que eventualmente viajen al planeta podrían buscar agua-.

Una historia geológica más complicada de lo imaginado

La tecnología humana pisó por primera vez Utopia Planitia con la sonda Viking 2, de la NASA, en 1976. Por aquel entonces, los científicos determinaron que aquel terreno estaba formado por fragmentos de lava basáltica. «Sin embargo, las rocas del lugar de aterrizaje aquí obviamente no se ven como un terreno de lava basáltica que asociamos con la corteza en Utopia Planitia», explica a NewScientistJohn Bridges de la Universidad de Leicester, Reino Unido. «Zhurong sugiere una evolución geológica más complicada de lo que mostró la Viking 2». Las nuevas pruebas aprueban que no es un gran bloque basáltico, sino que apuntan hacia un Marte sedimentario, lo que podría aportar mucha información sobre la historia de la superficie del planeta.

Por otro lado, algunas teorías apuntan a que Utopia Planitia podría haber albergado alguna vez un océano de agua líquida. Y Zhurong ha encontrado evidencias de este posible mecanismo de erosión en las rocas, si bien los autores indican que tendrán que seguir recabándose aún más datos.

Extrañas ondas brillantes

Algo que ha llamado la atención de los autores es la observación de unas ‘megaondulaciones’ que tienen curiosas formas: crestas con forma de gaviota, de media luna o casi rectas. Además, estas estructuras son más brillantes desde el espacio. «Estas formaciones generalmente están orientados en dirección noreste-suroeste, y algunos muestran superficies cubiertas de polvo que sugieren que estas ondas pueden estar inactivas», afirman.

Megaondulaciones de la superficie de Utopia Planitia; arriba, en forma de 'gaviota'; en medio, de media luna; abajo, casi rectas
Megaondulaciones de la superficie de Utopia Planitia; arriba, en forma de ‘gaviota’; en medio, de media luna; abajo, casi rectas – lian Dign et al

Además, encontraron decenas de pequeños cráteres (la sonda Mars Reconnaissance Orbiter tiene localizados unos 2.000 rodeando al sitio de aterrizaje del Zhurong) que en su gran mayoría (el 79%) «tienen menos de diez metros de diámetro y están y están sujetos a erosión y meteorización a largo plazo». «La variedad de texturas rocosas en el área, incluyendo la superficie picada, las estructuras estratificadas y escamosas, o la morfología de los ventifactos, indican procesos de alteración de la superficie, como la erosión eólica y los procesos de meteorización química relacionados con el agua. Todas estas características geológicas justifican una mayor investigación», señalan los investigadores.

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