El histórico acuerdo que alcanzaron las fuerzas políticas la semana pasada para un plebiscito en abril próximo que defina una nueva Constitución en el país fue tratado en extenso por un editorial del The New York Times que tituló: “Chile está listo para una nueva Constitución”.

Junto con recordar que el plebiscito primero definirá si los chilenos quieren cambiar la Constitución -algo que cuenta con un enorme respaldo en las encuestas- y quiénes deberán encargarse de las modificaciones, el diario estadounidense mencionó la evolución del país en las últimas semanas y el nuevo espíritu constitucional tras el acuerdo político.

“En un mes, Chile ha pasado de ser uno de los países más ricos y estables de América Latina a una nación al borde del colapso, sus instituciones y economía sacudidas por las protestas, una respuesta militar y abusos de los derechos humanos como nunca antes desde el retorno a la democracia en 1990″, indicó el editorial.

The New York Times mencionó el malestar social y político detonado luego del alza en el pasaje del Metro pero que abarcó una arraigada desigualdad económica y “los excesos neoliberales de libre mercado consagrados en la Constitución de Pinochet”. También, que con un “débil liderazgo del presidente Sebastián Piñera” se intensificaron las manifestaciones, los saqueos y la violencia, junto con los temores a una recesión y un aumento en el desempleo.

Cabe recordar que el acuerdo al que llegó el jueves pasado el espectro político por la nueva Carta Magna se tradujo en un potente salto de la bolsa y una violenta caída del dólar. Ello ante las expectativas de que con dicho acuerdo volverá el orden público y la paz social.

“Ninguna de estas preocupaciones será disipada por una nueva Constitución, ni debería serlo, ya que las constituciones escritas no son panaceas que hacen que los problemas desaparezcan. Pero una carta que delinee el Chile del futuro, debatida y votada por los propios chilenos, podría ser una base para que una gente autodeterminada pueda construir“, indicó.

“Como informó Pascale Bonnefoy del Times la semana pasada, incluso antes de que se alcanzara el acuerdo del viernes, los municipios, alcaldes y grupos comunitarios se encargaron de convocar a miles de asambleas locales y ayuntamientos para abordar el descontento público y la necesidad de un cambio constitucional. Mientras tanto, las encuestas de opinión mostraron un sólido nivel de apoyo a una nueva constitución, mientras que la versión impresa de la antigua constitución se convirtió en un éxito de ventas”, agregó.

/psg