Nací en un país donde los violentistas son admirados, donde el odio es promovido, donde ser ignorante es una cualidad y destruir es un arte.
Yo nací en un país equivocado, donde los jueces acarician a los criminales y humillan a las víctimas. Donde el que trabaja no es nadie y el que se aviva es un héroe.
Yo nací en un país equivocado, donde los políticos buscan intensamente las cámaras para mirarse en él espejo y los periodistas promueven y celebran el caos. Chile es el país de los impostores y charlatanes que no respetan a los que escribieron su historia, ni a los que hacen patria en la soledad de sus llanuras y montañas.
Yo nací en un país enfermo que Dios ya parece haber abandonado a un destino sin rumbo, hosco y deshumanizado. Esto tiene muy poco de épica y poesía y mucho de Dante y su infierno.
Yo nunca pensé que había nacido en el país equivocado, pero ahora- al borde de un abismo- lo tengo que aceptar y solo esperar un milagro, una luz que brote de las tinieblas.
Sebastián Domínguez Vial