Como un “tema altamente complejo” definió el presidente de la Corte Suprema, Haroldo Brito, la aprobada indicación que busca rebajar en un 50% la remuneración de las autoridades del Poder Judicial.

Fue durante la ceremonia de juramento de abogados llevada a cabo este viernes donde la autoridad se sumó a los reparos que ayer ya manifestó el vocero el máximo tribunal, Lamberto Cisternas, respecto la decisión adoptada por la Comisión de Constitución de la Cámara de Diputados.

“En esta oportunidad muy brevemente, quiero compartir con ustedes nuestra preocupación por las consecuencias institucionales que podrían derivar de la propuesta parlamentaria de disminución de remuneraciones”, partió señalando Brito.

Sostuvo así que “el problema no consiste únicamente en una cuestión relativa a los sueldos, sino en el abandono de una sostenida política pública de remuneraciones, que ha producido -junto a otras decisiones- incuestionables progresos en el sistema de justicia”.

De acuerdo al presidente de la Suprema, esta política pública ha constituido, sin dudas, “una condición fundamental de estabilidad para permitir el reconocimiento y protección de los derechos de todas las personas, cual es, precisamente, la función esencial encomendada a la judicatura por la Constitución Política de la República, y, por cierto, lo que esperan los ciudadanos y, también lo que queremos realizar los jueces”.

“Sin duda se trata de un tema altamente complejo y difícil de abordar en una ocasión como ésta, con la detención que amerita”, añadió.

El jueves, el ministro vocero de la Corte tildó de “grave” e “improvisada” la discusión, sosteniendo que la baja significa “atentar” contra la independencia e inamovilidad de los jueces, además de afectar la carrera judicial. En tanto, el titular de Justicia, Hernán Larraín, rechazó la indicación, asegurando esperar que ello se corrija en el trámite legislativo.

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