Que hay interés en el debate constitucional nadie lo niega. Por algo, el bestseller del mes es la Constitución del 80. Pero ¿en qué va la agenda social? ¿es suficiente el acuerdo alcanzado el miércoles pasado?, ¿hay o no recursos para financiarlo? y ¿qué efectos puede tener en los equilibrios fiscales?

Las preguntas han dado vuelta estos días y han motivado más de una discusión entre políticos y especialistas.

En las páginas de opinión de La Tercera el tema no ha estado ajeno tanto con llamados de atención para no olvidarse de las causas de fondo que gatillaron el estallido social como para encender las alarmas sobre los riesgos fiscales.

“La agenda social es condición de trascendencia para el acuerdo constitucional. Es la que más mueve a la ciudadanía”, escribió Oscar Guillermo Garretón, advirtiendo, sin embargo, que la agenda social de ahora es más difícil que aquella exitosa de terminar con la pobreza de millones que legó la dictadura a la democracia”.

Según él, la actual ” exige a unos ceder para distribuir mejor”, pero “no es un asunto de quitar para repartir” sino de “gestionar voluntades y realidades”. “Eso requiere una política y una empresa mejores que las de los últimos 10 años y también recuperar sentido de los tiempos que las pasiones desechan”, concluye.

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