El Banco de España constata un “debilitamiento notable” de la actividad en “numerosas” economías del área del euro en 2019, así como aumentos de la probabilidad de recesión debido a la intensificación gradual de fuentes de incertidumbre, como la tensión comercial entre Estados Unidos y China o el Brexit.

Así lo señala el organismo supervisor en un artículo analítico sobre el modelo de alerta temprana de crisis para los países del área del euro, en el que constata aumentos de la probabilidad de recesión a través de los modelos que predicen el crecimiento del PIB en función de un conjunto de indicadores coyunturales de frecuencia mensual.

El modelo de alerta temprana se basa en cinco variables cuya evolución puede denotar el surgimiento de desequilibrios macrofinancieros, como son el saldo por cuenta corriente, los costes laborales unitarios relativos frente al resto del área, el endeudamiento de los hogares y de las empresas y la prima de riesgo soberano.

El organismo explica que el deterioro de las perspectivas de evolución de la actividad en el corto plazo ha venido determinado por la “intensificación gradual” de diversas fuentes de incertidumbre que afectan a la economía global, como las tensiones comerciales entre Estados Unidos y China o las vicisitudes en torno al proceso del brexit.

Sin embargo, apunta que el modelo utilizado no mostraba, con la información disponible hasta 2018, un aumento de la probabilidad de recesión en 2019, lo que se explica porque esos factores de incertidumbre no tuvieron en ese año una incidencia apreciable en las variables que capturan el riesgo de caída del PIB en el modelo.

En concreto, el modelo de alerta temprana de crisis apunta a un incremento generalizado por países de la probabilidad de retroceso de la actividad hacia mediados de la pasada década, justo antes del inicio de la Gran Recesión.

En comparación con las economías del núcleo del área del euro, ese aumento de la probabilidad de crisis fue mucho más acusado en los países de la periferia, donde se vio impulsado por un deterioro del saldo por cuenta corriente, un aumento del endeudamiento del sector privado y un deterioro de la competitividad.

En varias de estas economías, la probabilidad de recesión predicha por el modelo se agudizó en 2011-2012, coincidiendo con los sucesivos episodios de crisis de deuda soberana. En todo caso, las probabilidades de recesión se han moderado sustancialmente con posterioridad, hasta situarse en valores reducidos en la mayoría de los países, aunque todavía superiores en algunos de ellos a los observados al inicio del siglo.

Entre los principales países de la UEM, los aumentos de la probabilidad de recesión entre mediados de la pasada década y 2013 fueron modestos en Alemania, Bélgica o Francia. Sin embargo, España, Grecia, Irlanda, Portugal y, en menor medida, Italia registraron incrementos de esa probabilidad más significativos.

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