“El caso de Chile es el caso de Francia con los chalecos amarillos”, dijo el director adjunto de Estudios Económicos del Banco Santander este jueves en el Foro Latibex. Sostiene que las protestas surgen por un efecto de olla a presión de una clase media frustrada y temerosa de perder su estatus ante percepción de que el gobierno sólo gobierna para unos pocos. Eso pasó en Chile. Eso pasó en Francia.

La crisis en Chile es más propia de Europa que de Latinoamérica / Foto: Pixabay

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La crisis en Chile es más propia de Europa que de Latinoamérica / Foto: Pixabay

En Chile ha pasado de todo en mes y medio de protestas. El presidente, Sebastián Piñera, ha renovado medio gabinete. Ha garantizado un ingreso mínimo a los desfavorecidos. Los parlamentarios se han bajado el sueldo. Se aprobó un plebiscito para redactar una nueva Constitución. Pero siguen las protestas. Y siguen los analistas sin un diagnóstico certero sobre lo que ocurre.

Sin embargo, son cada vez más los que apuntan que Chile es un caso insólito en la región. Que su problema es más propio de Europa que de Latinoamérica. Lo dijo el académico chileno Javier Vargas Galindo al diario ALnavío. Lo dijo el Premio Nobel de Literatura Mario Vargas Llosa en uno de sus artículos. Y lo dijo este jueves Antonio Cortina, director adjunto de Estudios Económicos del Banco Santander, en el Foro Latibex celebrado en la Bolsa de Madrid.

“Las tensiones sociales responden a países de rentas altas. En muchos casos las respuestas han sigo el surgimiento de nuevos partidos, y en otras manifestaciones virulentas. Es el caso de Chile y es el caso de Francia con los chalecos amarillos”, explicó el economista.

Aunque Chile no esté considerado aún como un país del primer mundo, sí “es un caso de éxito a nivel global”. Y entonces Antonio Cortina apuntó un dato: “la renta media de Chile es de 13.500 dólares, que está muy bien”.

Pero entonces vienen los problemas:

– Existe un malestar creciente porque una parte importante de la población no ha participado en las mejoras.

– Un problema de percepción.

– Se entiende que las subidas de costos sólo afectan a determinadas clases.

– El ascensor social no funciona correctamente.

– Por ejemplo, la sanidad no sólo es cara, sino que tiene listas de espera.

El economista recordó que en Chile estos son problemas que la gente venía arrastrando, y que de repente, el 18 de octubre de 2019, estallaron al momento de “anunciar la subida de unos céntimos a la tasa de metro”. Fue una olla de presión, como la que hizo estallar las protestas de los chalecos amarillos en Francia. Allí una subida continuada del precio de los combustibles echó a los franceses a las calles en noviembre de 2018. Así surgió el movimiento de chalecos amarillos, que todavía siembra el caos en el país cortando carreteras, construyendo barricadas y oponiéndose a la autoridad con violencia.

“En no sabemos cuánto más permanecerán las tensiones sociales”, dijo Antonio Cortina. “Creo que la respuesta inicial del gobierno no fue la más adecuada, con una política más de confrontación. Ahora veremos lo que pasa en abril de 2020 con el plebiscito para la reforma de la Constitución”.

/Por Daniel Gómez para Al Navío /gap