El segundo visitante interestelar está revelando mucha más información que su antecesor, Oumuamua. 2I/Borisov, que se descubrió el pasado 30 de agosto por un astrónomo aficionado, ya se ha dejado ver mucho más de cerca, por lo que se ha podido saber que se trata de un cometa que probablemente venga del centro de la constelación de Cefeo, concretamente del sistema de la estrella Kruger 60, a unos 13 años luz de nuestro Sistema Solar.

Como Oumuamua, su órbita altamente abierta delataba que no era precisamente un vecino solar, y los primeros análisis afirman que seguramente sea muy parecido a los cometas de nuestro vecindario cósmico. Y aunque en los próximos días llegará a su máximo acercamiento a la Tierra, los astronónomos de Yale ya han conseguido hacerle un retrato muy completo.

160.000 kilómetros de largo

El equipo de Yale formado por Pieter van Dokkum, Cheng-Han Hsieh, Shany Danieli y Gregory Laughlin capturaron la imagen el 24 de noviembre utilizando el espectrómetro de imágenes de baja resolución del Observatorio WM Keck en Hawai. También han creado una imagen que muestra cómo se vería el cometa junto a nuestro planeta.

Según van Dokkum, la cola del cometa, que se muestra en la nueva imagen, tiene casi 100.000 millas de largo (unos 160.000 kilómetros), lo que significa que es 14 veces el tamaño de la Tierra. «Es humilde darse cuenta de lo pequeña que es la Tierra al lado de este visitante de otro sistema solar», explica van Dokkum en un comunicado publicado en la web de Yale.

¿Tiene agua?

Laughlin señaló que 2I / Borisov se está evaporando a medida que se acerca a la Tierra, liberando gas y polvo fino en su cola. De hecho, según un estudio de la NASA que aún no ha sido revisado, además del gas en forma de cianógeno expulsado de su superficie, -algo común en los demás cometas de nuestro Sistema Solar-, este cuerpo presentaría grandes cantidades de oxígeno a su alrededor, posiblemente como resultado de que el hielo de agua se convierta de sólido a gas al ser calentado por el Sol. «Los astrónomos están aprovechando la visita de Borisov, utilizando telescopios como Keck para obtener información sobre los componentes básicos de los planetas en sistemas distintos al nuestro», señaló Laughlin.

El núcleo sólido del cometa tiene solo un kilómetro y medio de ancho. Cuando comenzó a reaccionar al efecto de calentamiento del Sol, el cometa adquirió una apariencia «fantasmal», afirmaron los investigadores.

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