El dinero captado a través de la inversión extranjera vuelve a quedar muy por debajo de las aspiraciones del Gobierno cubano, que el pasado año apenas captó 1.700 millones de dólares en un total de 25 nuevos proyectos, según reveló este miércoles el ministro de Comercio Exterior, Rodrigo Malmierca, que lo atribuyó a la mala situación de la economía del país.

A pesar de que las autoridades cubanas aspiraban en 2014, cuando aprobaron la Ley de Inversión Extranjera, a captar en torno a los 2.500 millones de dólares anuales, lo cierto es que los mejores años (2015 y 2016) alcanzaron a duras penas los 2.000 y el año precedente a los últimos datos, la cifra cayó hasta los 1.500 millones.

Frente a estas cifras, las remesas siguen sin tener rival en la economía nacional y suponen casi cuatro veces la cantidad aportada por la inversión extranjera en 2018. Solo el año pasado, la Isla recibió 6.600 millones de dólares en este concepto, tanto en efectivo como en mercancías, siendo el 90% de ellas procedentes de EE UU según un según un informe publicado a finales de septiembre por The Havana Consulting Group.

“Ninguna otra empresa en la economía cubana es tan rentable como las remesas. La reducción del apoyo financiero venezolano, la disminución en las exportaciones de productos y servicios y en el turismo, han convertido las remesas en el pulmón financiero que mantiene viva a la moribunda economía cubana”, dice Emilio Morales en el análisis de los datos de la consultora que lidera.

El informe compara la evolución de las remesas con las siete áreas de exportación que más ingresos dejan a las arcas cubanas (turismo, productos mineros, azúcar y sus derivados, medicamentos, mariscos congelados, tabaco y productos agrícolas). Hace 11 años esas exportaciones representaban 4.161 millones de dólares. En 2018, habían crecido apenas 310 millones, o sea, un aumento de menos del 8% en más de una década. En cambio, durante el mismo período, las remesas han dado un salto del 477% al pasar de 1.381 a 6.600 millones de dólares.

“Estos resultados muestran claramente la alta dependencia que la economía cubana tiene actualmente de su diáspora y, al mismo tiempo, el pobre desempeño del sector productivo de la economía cubana”, subraya el economista.

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