La crisis social en Chile ha tenido efectos y repercusiones severas en la economía nacional, e inicialmente uno de los sectores más golpeados por la contingencia en materia económica es el turismo. Tomar vacaciones para hacer turismo no es, en tiempos de crisis, un servicio de primera necesidad, y pensemos que en razón de lo convulsionada que está nuestra realidad social, la gente que se dedica a viajar, en su mayoría, busca un descanso de la vertiginosa rutina, y este 2019 está cerrando como uno de los años más agitados que se recuerden en las últimas dos décadas. Por su parte, los turistas extranjeros nada quieren tener que ver con revueltas ajenas ni con violencia sin precedentes que pueda poner en riesgo la integridad física, y así lo hacen saber, a modo de advertencia, las agencias de viajes que venden paquetes con destino a Chile. Con estos antecedentes, tenemos que comprender que el momento que está viviendo nuestra industria turística es complicado y requiere de acciones enérgicas para sacar adelante a las empresas y emprendimientos, los que desde hace años han construido una industria turística de lujo que hoy necesita de todo el vigor posible para salir de las cifras en negativo.

Tiempos de quietud

Hasta el momento, los pronósticos respecto de las conductas de viaje de los chilenos son inciertas con respecto al próximo verano, ya que sin un escenario social previsible, es muy difícil que el viajero promedio se anime a tomar destinos sin vislumbrar, al menos con mediana certeza, el futuro país. El turista nacional difícilmente podrá poner la atención y el ánimo en relajarse sin tener soluciones concretas del Ejecutivo y con el pulso de la población aún agitado. Dentro de esta quietud turística, los actores de la provincia del Biobío están preocupados, pero en alerta. Lo único que está claro hasta el momento es que, sin tranquilidad y con el país conmocionado, hay que buscar soluciones concretas para el rubro turístico local, ya que, incluso antes del estallido social, a principios del mes de octubre de este año, el Instituto Nacional de Estadísticas publicó los datos respecto del alojamiento turístico en la región del Biobío, y los números en el principal sitio de llegada de visitantes en nuestra provincia, que es el Salto del Laja, estaban a la baja.

Nuestra realidad local

En este contexto de crisis, más de 50 empresarios de diversos rubros turísticos (alojamiento, alimentación, tour operador, turismo aventura y guías de turismo) de las distintas comunas de la provincia de Biobío, encabezados por su presidente Hernán Hernández Mera y su director Mario Sotillo, más representantes de Sernatur y el municipio de Los Ángeles, se dieron cita el pasado viernes 22 de noviembre a las 10 de la mañana en dependencias del Club La Unión en el primer Consejo Público-Privado de Turismo Ampliado, que tuvo por objetivo analizar la difícil situación que están atravesando actualmente los empresarios del turismo. En dicha reunión, se trabajó en un plan de acción denominado “Activa Turismo”, con acciones concretas de corto y mediano plazo. Este plan fue diseñado de forma consensuada por los asistentes y, además, se aplicó una encuesta para medir las bajas en la demanda turística para poder analizar, sobre cifras, la salud del rubro. En la línea estratégica del fortalecimiento del capital humano, se llegó a la conclusión de que se realizará una jornada de capacitación el día 11 de diciembre para apoyar a los empresarios a través de los siguientes ejes temáticos: “eficiencia de costos y gastos” y “gestión comunicacional en tiempos de crisis”. Por otro lado, en materia de promoción, se realizará la edición y elaboración de material gráfico (en versiones impresas y digital, aportando a la sustentabilidad), además de material audiovisual para fortalecer la difusión en las oficinas de información turística desde Saltos del Laja y Los Ángeles hacia el resto de las comunas de Biobío, así como también se hará una campaña a través de redes sociales, donde los turistas serán invitados a visitar las bondades de nuestra provincia, que se ha caracterizado siempre por la belleza de sus paisajes y por la tranquilidad que ofrece.

Los datos duros de la encuesta

Respecto de la aplicación de la encuesta, los resultados en relación con la disminución de la demanda son: 53% en alojamiento turístico, 47,3% en servicios de alimentación, 52,5% en servicios de agencias de viajes o tour operador, 83,3% en servicios de transporte turístico, 65% en servicios de turismo aventura, 43,3% en servicios de guía de turismo, y 60% en servicios de artesanía. Por tanto, con esta muestra se puede señalar que la disminución de la demanda por concepto de turismo en la provincia de Biobío es de 57,8% actualmente.

Importancia del turismo el tiempos de crisis

No podemos dejar de destacar el hecho de que el turismo es una de las industrias que sabe mezclar con eficiencia el desarrollo económico y el desarrollo cultural de una región, provincia o comuna; incluso, hasta en una pequeña localidad apartada es el turismo lo que puede conseguir que, literalmente, “aparezca en el mapa”. Además de ser una forma de economía ecoamigable, genera en la ciudadanía un pulso que permite que el descanso o la aventura individual participen del fomento de los pequeños, medianos y grandes emprendimientos de los lugares que se visitan. Y aun cuando a ratos uno puede sentir que en los grandes discursos puede pasar desapercibida para quienes disfrutan de ella, la industria turística se desarrolla silenciosamente como uno de los motores de desarrollo económico, social y cultural de nuestro país, de nuestra región, y por supuesto de nuestra provincia, y tiene incidencia en muchas actividades a nivel comunal, ya que aporta el 3,1 % del PIB, generando uno de cada 10 empleos, por lo cual, y dado su carácter transversal, es fundamental pensar y potenciar su desarrollo para mejorar las economías locales. Por esto, en estos momentos de incertidumbre social, pero pensando en que reconstruir el futuro es posible únicamente si sostenemos con fuerza los cimientos de nuestra identidad cultural, es que resulta un imperativo categórico el que se entreguen las herramientas y se utilicen con inteligencia los recursos económicos necesarios para su dinamización, así como para enfrentar la crisis país.

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