A la disminución de los viajes en la red luego del cierre parcial de estaciones que fueron vandalizadas tras el estallido social se suma otra dificultad para Metro: la empresa postergará la puesta en marcha de las futuras líneas 7, 8, 9 y la extensión de la 4 hasta en un año, debido a que los recursos para esas obras ahora serán destinados a la reconstrucción de las estaciones dañadas.

La estatal detalló los plazos en un documento entregado a la Cámara de Diputados, tras la sesión a la que concurrió el presidente de la empresa, Louis de Grange, en el marco de la acusación constitucional contra el exministro Andrés Chadwick.

La presentación detalla que de las 136 estaciones de la red, 118 registraron algún nivel de daños. Y de ese grupo, 13 accesos tuvieron perjuicios mayores, por lo que permanecen cerradas. Su reparación, según la firma, involucrará una inversión de US$ 376 millones, cifra que incluye los trenes que fueron quemados.

La presentación muestra que la compañía realizará una “liberación de flujos” de recursos de los futuros proyectos para destinarlos a la reconstrucción de la red.

En su cronograma, Metro indica que la Línea 7, que unirá Renca y Las Condes, estaría operativa en noviembre de 2026, 11 meses después de lo planificado originalmente. En tanto, la Línea 8, que conectará Providencia y La Florida, operaría en abril de 2028. Y la 9, entre Santiago Centro y La Pintana, funcionaría en febrero de ese mismo año, 12 meses después de lo previsto. Además, la extensión de la Línea 4 hacia el sector de Bajos de Mena, en Puente Alto, también se pospondrá 12 meses. Con la reasignación de dinero, la empresa obtendría US$ 385 millones para normalizar su operación.

El documento expuesto en la Cámara Baja detalla los gastos que la estatal deberá hacer: US$ 227 millones corresponde a reparar los sistemas (eléctricos y de regulación de trenes); US$ 42 millones involucra la adquisición de trenes que fueron dañados y US$ 106 millones se dispondrán para las obras civiles para recuperar las estaciones dañadas.

Consultado sobre estos puntos, Metro respondió por escrito que los daños que han sufrido las estaciones y el plan de reconstrucción de las mismas “ha hecho necesario revisar el diseño, la planificación y los plazos de los proyectos”.

La empresa añadió que “si bien continuará con estos proyectos de expansión, estos avanzarán a un ritmo distinto a lo planificado, lo que implicará extender los plazos de construcción”.

Lo anterior, detalló la estatal, se debe a que sus equipos, “que estaban abocados a las nuevas líneas, han debido enfocarse en la reconstrucción y, por otra, a que en este nuevo contexto se hace necesario revisar los proyectos y redefinir algunos estándares de las nuevas líneas”.

Comunas

Tras conocer estos antecedentes, los alcaldes de las comunas por donde pasarán los nuevos trazados lamentaron el anuncio. Mauro Tamayo, alcalde de Cerro Navia, sector por donde pasará parte de la Línea 7, aseguró que “llevamos toda la vida esperando que se termine la desigualdad y tener un transporte digno. Pedimos que se reconsidere la decisión, porque hoy se requiere inversión en los sectores más pobres”.

Claudia Pizarro, alcaldesa de La Pintana, lugar donde llegaría la Línea 9, dijo que el gobierno debería destinar “un presupuesto especial para la reconstrucción y que no se toquen las nuevas líneas. Exigimos que nuestra comuna tenga Metro y que no nos veamos, una vez más, postergados”.

Ariel López, investigador del Núcleo Movilidades y Territorios, afirmó que la decisión de Metro es “coherente” con las inversiones que tiene que realizar. Sin embargo, advirtió que la empresa también aplazó los proyectos que ya están en obras, como las extensiones de las líneas 2 (hacia San Bernardo) y 3 (hacia Quilicura), que “benefician a sectores de menores ingresos que necesitan mejor movilización”.

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