La programación naviera más activa en muchos meses es la que tiene por estos días el Puerto de Valparaíso.

Esto, porque en medio del estallido social, San Antonio, el mayor puerto del país, se ha visto afectado por la paralización de los trabajadores portuarios de los principales terminales concesionados de esta zona, Puerto Central y STI, que se han adherido en su totalidad a los paros nacionales convocados en el últimos mes. Esto, adhiriendo a las convocatorias hechas por la Unión Portuaria, que tiene presencia en 24 terminales del país.

Esto se tradujo en que hasta la fecha, 14 naves que originalmente estabas destinadas a San Antonio, fueran desviadas a Valparaíso, donde la paralización ha sido solo parcial durante las jornadas de paro nacional. Mientras el terminal 1, operado por TCVAL, ha paralizado algunas faenas en adhesión a los paros, el terminal 2, operado por TPS, ha estado exento de movilizaciones, operando con normalidad en los tres turnos.

El actual escenario, incluso, se tradujo en un cambio en las proyecciones para 2019. Según trascendió, si inicialmente se estimó que este año la carga transferida en los puertos de Valparaíso caería en hasta 25%, ahora se anticipa un escenario menos negativo, con una baja en el movimiento de carga en torno a 10%.

Fuentes del sector naviero comentan que lo que se está dando en la industria es un cambio en la tendencia, transitorio, ante la percepción de incertidumbre respecto a los terminales de San Antonio. Agregan que es fundamental para el negocio que existan las garantías de poder operar con tranquilidad, y que dada la contingencia, han tenido que adecuarse momentáneamente a ésta.

“Las navieras exigen buen servicio y estabilidad operacional. Las paralizaciones que se están produciendo están generando un gran daño para el puerto y para la ciudad de San Antonio”, señaló Matías Laso, gerente general de DP World San Antonio, controlador de Puerto Central.

Franco Gandolfo, nuestro gerente general de la Empresa Portuaria de Valparaíso (EPV) comenta que en estos momentos, Puerto Valparaíso se encuentra en un trabajo conjunto e intenso con sus concesionarios, tanto Zeal como TPS y TCVAL, para desarrollar estrategias comunes que permitan mejorar los índices de movimiento de carga respecto de años anteriores.

Recientemente, Maersk anunció que el servicio Atacama, que comparte con SeaLand, se reinstaura, pero esta vez recalando en Valparaíso. “Esto lo hicimos con el objetivo de mejorar la cobertura de Chile a la región de las Américas y el mundo”, señalaron desde SeaLand y Maersk. Este servicio era atendido en 2018 en San Antonio.

Adicionalmente, el servicio Europa de MSC se trasladará desde San Antonio a Valparaíso, lo que le restará movimiento al principal puerto chileno.

Factor cruceros

Otro tema que preocupa es la programación de recaladas de cruceros en San Antonio, ante eventuales nuevas paralizaciones de los trabajadores de ese puerto.

Aunque hasta el momento no ha habido anuncios de naves desviadas desde San Antonio a Valparaíso, a través de una carta enviada por Inchcape Shipping, representantes de las líneas de cruceros, a DP World San Antonio, advierte las consecuencias que tendría si el calendario se ve alterado por futuras paralizaciones que coincidan con las fechas que restan para recibir las naves programadas.

“Tenemos planificado recibir 31 cruceros y ya hemos recibido tres, pero ya nos expresaron su preocupación que si no damos buen servicio y continuidad operacional, evaluarán dejar a San Antonio fuera del circuito de cruceros, lo que sería desastroso para San Antonio. El turismo es clave para nuestro país y no podemos perder en pocos días lo que hemos logrado con tanto esfuerzo”, dijo Laso.

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