Marcelo Salas es uno de los grandes ídolos de River Plate. El “chileeeno, chileeeno” comenzó a ser un clásico de los Millonarios con las grandes actuaciones del Matador que, además, inmortalizó su festejo.

 

Por lo mismo, Camila Pavez tenía clarísimo qué hacer y se dio un gran lujo en la goleada de River femenino sobre Defensores de Belgrano.

La rancagüina entró a los 69’ y a los 85’ anotó el 7-0 final. De inmediato y sin dudarlo puso su rodilla izquierda al piso y elevo el dedo al cielo en el clásico gesto del Matador.

El gesto fue ampliamente celebrado en redes sociales y ahora el grito que resuena en Núñez es el de “chileeena, chileeena”.

/Eduardo Méndez Garín