Tras cincuenta días de crisis, un clima que parece ir decantándose y una violencia que al menos durante varios días de la semana pareció estar en retirada, fueron las cifras económicas las que llegaron a aterrizar los devastadores efectos de lo sucedido las últimas semanas. Primero fue el Imacec de octubre , muy por debajo de las expectativas de los mas pesimistas –3,4%- y luego, el Ipom del Banco Central que en sus proyecciones para este y el próximo año dejó claro que la crisis tendrá costos y no serán bajos -e incluso aprovechó de enviar un mensaje a la clase política: sin un acuerdo, el panorama será más sombrío, dijo Mario Marcel. Todo ello hizo que gran parte del debate durante la semana estuviera centrado en el tema económico, partiendo eso sí con varias y reveladoras entrevistas el fin de semana en La Tercera Domingo como la de Nicolás Eyzaguirre que plantea la necesidad de una “gran reforma tributaria” o la de Sebastián Claro en Pulso que entrega un panorama algo más preocupante al asegurar que “la economía se está deteriorando a una tasa mayor a la que muchos piensa”. E incluso la de Oscar Landerretche, donde hace un duro emplazamiento a la izquierda.

En esa discusión, además de los análisis también se agregaron propuestas -que finalmente es lo que más se necesita hoy para alimentar un debate urgente. El ex presidente Ricardo Lagos en una columna en La Tercera Domingo, por ejemplo, apuntó a la necesidad de hacerse cargo de la agenda social “con recursos provenientes del aún bajo nivel de endeudamiento del Estado de Chile” -punto en el que profundizó luego, planteado elevar la deuda pública a un 45% del PIB. Y trabajando en “una agenda de mediano plazo que contemple -entre otros- un aumento paulatino de tributos a partir de cuatro o cinco años más. Pero también con medidas más concretas como “devolver el Impuesto al Valor Agregado, el IVA” a la población de menores recursos. El IVA representa hoy el 50% de la recaudación tributaria y, según Lagos, se podría reintegrar mensualmente a todos aquellos que ganan menos de 400 mil pesos, similar a lo que hacen países como Costa Rica y Uruguay. Habrá que ver si la idea se suma a la discusión, pero ya está planteada. Para el ex presidente, medidas como esa ayudarían a devolver las confianzas perdidas entre la ciudadanía y la clase política.

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