No le dio al Bayer Leverkusen, que soñó 75 minutos con poder tumbar a la ‘Vecchia Signora’, hasta que Sarri dijo basta y sacó a Dybala al campo. Al final la diferencia de potencia de fuego se notó. El club alemán tuvo las suyas pero no las aprovechó. La Juventus sí.

La primer parte fue una sucesión de buenas ocasiones por ambos lados. El Bayer salió con ganas de acular a su rival, pero la Juventus, que puso en liza a un equipo con muchos jugadores importantes a pesar de que ya no se jugaba nada, optó por protegerse a través de la posesión.

El equipo alemán fue el primero en asomase a la portería de su rival. Diaby era el más activo de los locales en la primera parte. Lo intentaba con un disparo cruzado nada más. Respondía la Juventus con un balón en profundidad para un Higuaín que se plantaba en el área, levantaba la cabeza y veía a Cristiano solo en el punto de penalti. Su pase era un tanto largo cuando el luso lo tenía todo para marcar.

Arriesgaba el equipo de Peter Bosz porque no le valía otra cosa. Diaby, ya decimos muy activo en el arranque, conducía el balón veinte metros y se sacaba un disparo seco que casi rompía el poste de Buffon, que había volado en vano.

Le tocaba a la JuventusCristiano se sacaba una de esas típicas bicicletas suyas y disparaba cruzado en el área. El disparo salía pegado al palo. De nuevo, el Bayer respondía. Bellarabi se hacía un hueco en la frontal y disparaba. Buffon detenía.

Higuaín tenía la suya a los 36 minutos, un disparo alto. Y el equipo alemán respondía con otra de las ocasiones más claras de la primera mitad. Tremendo fallo de Rabiot que se resbalaba. Havertz agarraba el balón dentro del área, la picaba y Demiral la sacaba en la misma línea cuando ya se colaba.

La reanudación comenzaba con un gol anulado a Cristiano, por fuera de juego. Bien anulado. Peter Bosz recibía con preocupación las noticias que llegaban desde Madrid, con el Atlético 2-0 por delante. Y movía el banquillo. Entraban Baumgartlinger Bailey, el delantero jamaicano. Sarri también movía piezas y metía a Dybala.

El argentino salió con fuerza. Nada más saltar al campo tuvo un disparo que estuvo a punto de colarse en la portería de Hradecky. Fue el preludio de lo que iba a venir. La ‘Joya’ le dio a la Juventus las revoluciones que precisaba. Pase a la espalda de la defensa, el argentino controlaba en carrera y la ponía en el segundo palo donde Cristiano sólo tenía que empujar el balón.

Era el último clavo en el ataúd de los sueños del equipo alemán, que bastante hizo con llegar a este partido con opciones después de plantarse en la cuarta jornada sin un solo punto.

La anécdota final fue el salto de un aficionado que quiso abrazarse con Cristiano Ronaldo, que respondió al gesto antes de que la seguridad se llevase al espontáneo.

El partido expiró con una última ocasión de Aranguiz que a la media vuelta, en el área, estuvo a punto de marcar y poner un empate que quizás habría sido lo más justo por lo visto sobre el césped. Y para no ser infieles a la máxima más habitual del fútbol, la de que si perdonas la pagas, Higuaín se revolvía en la frontal del área y con su pierna izquierda ponía el 0-2.