La comunidad mapuche de Temucuicui -ubicada en la comuna de Ercilla-, decidió no participar del Censo que se llevó cabo en todo el país, porque a juicio de uno de sus representantes, no forman parte del Estado chileno y “no quieren ser contados como ganado”.

Otras versiones indicaban que el gobierno había aceptado que dicha comunidad se autocensara, lo que luego fue rectificado por la propia autoridad, precisando que se había capacitado a comuneros para que estos censaran, pero conforme a los mismos criterios del INE.

Ayer, no fue pósible efectuar el Censo, pese a que representantes de la comunidad tradicional de Temucuicui confirmaron que accedieron a participar del Censo, tomando distancia de lo planteado por comuneros de la comunidad autónoma de Temucuicui, que han manifestado su abierto rechazo a dicho proceso.
Carece de toda justificación que se concedieran privilegios por sobre el resto de los chilenos a una comunidad por el solo hecho de ostentar una condición indígena, pero la tibia reacción de la autoridad frente a estas amenazas de rebeldía por parte de ciertos comuneros dejó una equívoca impresión respecto de la decisión del Estado por hacer cumplir normas generales y de aplicación en todo el país.

También resulta equívoco que una comunidad haya manifestado su voluntad de “acceder” a participar del Censo, porque deja la impresión de que también estuvo la alternativa de rechazarlo, opción que el resto de la población no tiene.
Los legítimos y valiosos esfuerzos que se han desplegado a nivel político para reconocer a los pueblos indígenas y buscar fórmulas de reparación -tarea en la que se han dado importantes avances, pero que aún son insuficientes- no deben confundirse con favorecer posturas que, lejos de promover el respeto y la sana convivencia de distintas etnias, buscan crear divisiones artificiales o conceder privilegios que se contradicen con el ordenamiento legal.

/Editorial del diario La Tercera

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