El orgasmo femenino, el gran desconocido. ‘La petite mort’, como dicen los franceses, ese desvanecimiento que ocurre tras un momento de placer intenso. El clímax en ellas, propiciado en muchas ocasiones gracias al clítoris (órgano condenado históricamente al ostracismo) ha sido una fuente de debate científico, político y cultural durante más de un siglo y aún no ha terminado.

El hallazgo de que las mujeres, particularmente las heterosexuales, han informado de que tienen menos que los hombres ha recibido recientemente una atención muy necesaria en los medios. Tanto es así que el fenómeno se ha acuñado como ‘la brecha del placer’, una explicación de que en el plano sexual aún no existe igualdad y todavía debe romperse el techo de cristal. Pero estos descubrimientos también ayudan a comprender mejor dónde se encuentran las dificultades de ellas para alcanzar el éxtasis y arrojan luz sobre lo que hacen para experimentar orgasmos más consistentes y, por qué no, placenteros.

La investigación sexual en 2019 ha aportado descubrimientos importantes, según explica la doctora y psicóloga sexual Sarah Hunter Murray en ‘Psychology Today’, hay tres en concreto que podrán ayudar de cara al futuro de todas las féminas.

El movimiento

A principios de año, un estudio publicado en el ‘Journal of Sex Research’ exploró qué factores pueden estar relacionados con los orgasmos, con una muestra de 1.239 mujeres. Los investigadores estaban particularmente interesados en el papel de la estimulación directa del clítoris y los movimientos corporales que a menudo ocurren durante el coito.

Los movimientos oscilantes de la pelvis y el tronco ayudaban a que se produjera un roce más profundo del clítoris. Los hallazgos sugirieron que las mujeres experimentaron orgasmos más frecuentes durante el coito vaginal cuando incorporaron la estimulación directa del clítoris.

¿Buscar el orgasmo?

¿Estar obsesionado con alcanzar el orgasmo puede generar el efecto contrario y que no se experimente? Estamos familiarizados con esa idea, y esto se debe a que, al poner el clímax como foco principal de nuestra actividad sexual, no nos relajamos lo suficiente como para disfrutar del resto de la actividad.

Priorizar el placer y los deseos sexuales y utilizar la estimulación directa del clítoris puede contribuir a que los orgasmos sean más intensos

Sin embargo, una nueva investigación sugiere que debido a la tendencia de las mujeres a devaluar su placer sexual, particularmente con una pareja masculina, no priorizar los orgasmos o convertirlos en un objetivo de la actividad sexual funciona en su contra. A través de dos estudios que se realizaron a mitad de año, se exploró el grado en el que las mujeres buscaban llegar al clímax cuando tenían relaciones sexuales y cuánto podía afectar esto a la frecuencia del orgasmo. Sugieren, por tanto, que aunque no se debe convertir en el único objetivo de la actividad sexual, sí es buena idea hacer de él una prioridad.

¿Es buena idea fingirlo?

Depende. No es necesariamente malo, aunque la gente se ha vuelto bastante unánime en cuanto a la opinión de que no está bien hacerlo. La razón es que, si ella lo simula, su pareja creerá que esa técnica funciona en lugar de intentar comprender qué es lo que realmente es placentero.

Sin embargo, un estudio con una muestra de 998 mujeres jóvenes sacó a relucir algo nuevo: la motivación de ellas a la hora de fingir también es importante. Cuando la razón principal era conseguir un mayor disfrute y elevar su propia excitación sexual, lograron una mayor consistencia del orgasmo. Por el contrario, aquellas que lo hicieron por simple miedo o inseguridad hacia su pareja, no pudieron llegar al clímax.

No todos son buenos

Parecen el culmen del placer, pero una nueva investigación de la Universidad de Michigan sugiere que también se dan experiencias negativas. Según el estudio, cuando las personas se ven forzadas o presionadas para tener un orgasmo, este podría ser incómodo o desagradable. Las razón es que se producen al tener relaciones sexuales no deseadas, y aunque el clímax pueda ser placentero, también produce un impacto negativo en las relaciones.

En resumen, no hay una única manera de alcanzar el orgasmo. Sin embargo, los hallazgos de las investigaciones de este año sugieren que cuando las mujeres priorizan su placer sexual, utilizan la estimulación directa del clítoris y cierto movimiento corporal durante la penetración y abordan el sexo con sus propias necesidades y deseos pueden aumentar su capacidad de llegar al clímax y, en última instancia, disminuir la brecha.

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