El presidente brasileño Jair Bolsonaro realizó un análisis de los primeros pasos dados por el flamante mandatario argentino Alberto Fernández y concluyó que “el escenario” que se experimenta en el país vecino le “preocupa mucho”. Las sentencias las expresó en una extensa entrevista exclusiva que ofreció a la revista Veja, una de las publicaciones de mayor circulación en Brasil.

“Hice un análisis de la cuestión Argentina”, comenzó su respuesta Bolsonaro cuando fue consultado por los periodistas Policarpo Junior y Marcela Mattos respecto a Fernández. Una de las preocupaciones del brasileño es el giro que ha dado Argentina a partir del cambio de gobierno. “Evo Morales está en Argentina, que limita con Bolivia. Es una pista. Se quedará allí, tratando de desestabilizar”, dijo el jefe de estado.

Bolsonaro fue más allá en su “análisis”. En palabras del líder de la derecha del gigante latinoamericano, Fernández buscaría “políticamente” para influir sobre los jueces. “Ayer llegó la información de que el presidente de la Argentina quiere revisar la legislación, evitar que la Justicia detenga o persiga a alguien, políticamente. Allí, Lula, quien dice entre comillas que es un perseguido político, no sería arrestado. Este escenario nos preocupa mucho”.

Se suman las críticas por el refugio a Evo

La Cancillería boliviana estudia presentar una queja formal, aunque ha decidido hacer antes consultas a la Agencia de la ONU para los Refugiados (ACNUR) y al Alto Comisionado de las Naciones Unidas con sede en Viena para respaldarse respecto a las restricciones que deberían establecerse a Morales en Argentina en el ámbito de sus actividades políticas.

Así lo ha adelantado la jefa de los diplomáticos de Bolivia Karen Longaric en una entrevista exclusiva con Infobae, en la que ha dejado también establecido que las relaciones diplomáticas entre los dos gobiernos vecinos están ahora “prácticamente paralizadas”.

“La relación bilateral con Argentina está prácticamente paralizada. Hemos acreditado a nuevos funcionarios diplomáticos, a nuevos cónsules y no hemos recibido respuesta de la Cancillería argentina, pero estamos esperando. Parece que hay demoras porque ha habido cambios en todas las instituciones”, indicó Longaric y añadió: “Lo que señalé es lo que establece el Estatuto del Refugiado, de 1951, respecto a que las personas que hayan cometido delitos de lesa humanidad no podrían acogerse al refugio. Yo mencioné ese tema porque en los últimos días de la Presidencia de Evo Morales él había amenazado con cercar a La Paz y privar de alimentos a la población hasta que no resista más. La privación de alimentos a una población está tipificada como delito de lesa humanidad en el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional. Así se podría pensar que la expresión de Evo Morales en ese entonces configura un delito de lesa humanidad, pero hace dos días ha salido un mandamiento de aprehensión contra él por los delitos de sedición, de terrorismo y de financiamiento del terrorismo, que son delitos comunes pero graves, que también están tipificados como un delito penal internacional, como es el terrorismo”.

Balance de un año en el poder

A un año de su estadía en el Palacio de la Alvorada, se refirió a Lula da Silva y su relación con el jefe del Partido de los Trabajadores (PT), dijo que “nunca” hablará con él porque es como “una garrapata” que vive del Estado. “No hablaré con Lula. Aprendí a tragar, a abrazar. Estas personas de izquierda parecen una berna, una garrapata de vaca. Dices: ‘Sal, vas a ser vegetariano ahora’. El no se va. Muere con la vaca. Las vacas de estas personas son el estado, los bancos oficiales, los ministerios. Ellos viven de eso. Estas son personas que no tienen competencia para hacer nada más, la mayoría de ellas nunca han trabajado en sus vidas”.

Bolsonaro -quien vive rodeado de guardias de seguridad y a pesar de que las instalaciones están vigiladas por oficiales del Ejército- asegura que no se siente totalmente seguro. Según confía, siente que podría ser blanco de un nuevo ataque contra su vida. Y fue más allá: afirmó que un ex asesor suyo podría estar involucrado en el atentado que sufrió el año pasado en plena campaña electoral.

“Contradecimos los intereses de muchas personas”, afirmó Bolsonaro. También reveló a los periodistas de Veja que duerme con una pistola cargada a su alcance. “Y todavía hay otros pequeños aparatos que se guardan”. Sin embargo, asegura que no está paranoico aunque aclara respecto al intento de asesinato: “Hubo una conspiración”.

“Me gustaría caminar por la calle, pero la seguridad no lo permite”, dice. Pero a pesar de estas “quejas”, el presidente brasileño apunta a ser reelecto. Cree que Sergio Moro -su ministro de Justicia- podría ser su futuro compañero de fórmula. Sin embargo aclara que nunca se lo propuso. “Es muy temprano para discutir. Sería un plato inmejorable”.

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