En el corto plazo no se avizora una solución a la crisis económica, política y social que afronta Venezuela. Así lo aseguran los analistas y lo respaldan las cifras. Sumido en una hiperinflación que para noviembre se situó en 35,8%, el país vecino afronta su peor crisis de la historia reciente.

El diputado Ángel Alvarado, miembro de la Comisión de Finanzas del Legislativo, reveló que la inflación acumulada se ubicó en 5.515,6%, mientras que la anualizada llegó a 13.475,8%. “La economía empezó a caer en 2013 y la hiperinflación como consecuencia de ese colapso se manifestó en octubre de 2017”, explicó Alvarado.

Esta es la razón por la que Venezuela siempre se encuentra al final de los listados de proyecciones económicas de los principales entes internacionales, incluso, le gana a Argentina en cuanto al peor escenario económico. Mientras el FMI proyecta que para 2020 la economía venezolana se contraerá 10%, el Banco Mundial se abstiene de presentar previsiones, pues hace muchos años el Gobierno no entrega cifras macro oficiales. En el caso de la Cepal, la contracción del PIB venezolano el próximo año será de 14%, una cifra que al cierre de este año se proyecta en -25,5%.

La situación de Venezuela debe entenderse con la destrucción de los derechos económicos a partir de 2007, así lo afirmó Alvarado. “Las expropiaciones destruyeron la capacidad industrial, agrícola y productiva del país, además, los malos manejos de Pdvsa condujeron a un colapso de la producción petrolera a partir del 2015”, recalcó. Al respecto, Corina Fung, economista de Ecoanalítica, recordó que las sanciones impuestas por EE.UU. para presionar a Maduro se suman a los problemas que afronta Venezuela. “Las sanciones han puesto barreras en el sector externo venezolano, complicando la comercialización del poco crudo que produce la petrolera Pdvsa”.

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