Este antiguo dicho, refleja claramente la polémica que se ha suscitado con el tema de la violacion a los DDHH tan comentado en estas últimas semanas.
Es así como ya han aparecido muchos analistas, políticos, politólogos y de otros tipos, que han aventurado diferentes razones para entender el estallido social y los desmanes que viene sufriendo nuestro país desde hace más de dos meses, por lo que me llama poderosamente la atención que la gran mayoría de estos análisis pasan por la premisa que para lograr una solución al conflicto, primero se debe lograr el “control del orden público, sin abusos de derechos humanos”.

Entendiendo que este es un principio esencial para el accionar de cualquier gobierno democrático, teóricamente lo encuentro ideal y aún más, debiera practicarse siempre. Sin embargo, llevado a la práctica, el tema no resulta tan fácil y creo que por ello, muy pocos han arriesgado un planteamiento que haga factible esta premisa. Por ello me pregunto, cómo se podría lograr esta tan loable y deseada condición?
Pero antes de buscar una respuesta es preciso establecer que en las protestas se han mezclado delincuentes, narcotraficantes, anarquistas y gente común que tienen derecho a protestar pacífica y autorizadamente, sin embargo, esto último no se ha cumplido y la autoridad competente ha sido pasada a llevar.

No obstante, estas protestas, marchas o como quieran llamarse, ademas de no haber sido autorizadas, generalmente han culminado en actos que atentan a los derechos de libre circulación, a la dignidad humana al obligar a las personas a través de barricadas, a bajarse de sus vehículos contra su voluntad y tener que bailar o pagar para lograr pasar, a lo que se debe agregar la destrucción de la propiedad pública y privada violando el derecho de las personas a trabajar, al perder sus fuentes laborales, ya que no debemos olvidar que ya se han perdido más de 100.000 empleos y la proyección para el próximo año no es más auspiciadora.

Entonces me pregunto, cómo visualizarán estos analistas, periodistas y organismos de DDHH que debieran actuar las Fuerza de Orden y Seguridad ante desmanes de esta naturaleza en protesta que pueden iniciarse pacíficamente pero que terminan con tal agresión y destrucción que ponen en riesgo la integridad física de los ciudadanos, sus derechos esenciales y la seguridad física de las Fuerzas de Seguridad de Orden y Seguridad?

Está claro que no puede ser dialogando ni tampoco abandonando el lugar de la protesta para evitar enfrentamientos ya que la ciudadanía no aceptaría una reacción de este tipo y por el contrario la criticaría seriamente, ya que cuando cualquier ciudadano que ve afectados sus intereses materiales o su seguridad personal, recurre a Carabineros o a la PDI y espera que ellos los defiendan ante una violación de sus derechos fundamentales. Entonces vuelvo a preguntarme, cómo se espera que las Fuerza de Seguridad logren controlar las hordas que tal vez bajo la influencia de drogas, alcohol o ambas actúan?

Y aquí caemos en un tema conceptual operativo. Que reacción se consideraría apropiada por parte de las Fuerzas de Orden y Seguridad para controlar estos desórdenes? Cuando se consideraría que al aplicar la fuerza no se estarían violando los derechos de violadores a los derechos de la ciudadanía?

Me encantaría que los organismos de DDHH que nos han visitado y han publicado sendos informes sobre el tema dijeran cómo entienden ellos que debe ser aplicada la fuerza para controlar los desmanes o tampoco tienen una respuesta a esta interrogante? Yo no la tengo por lo que me da sensación que otra cosa es con guitarra!

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