Sumamente crítico es el senador DC Jorge Pizarro sobre cómo el mundo político ha enfrentado la crisis social que atraviesa el país. Plantea que el gobierno no tiene conducción y cuestiona en duros términos al Partido Comunista. Además, es crítico con la acusación constitucional que terminó con el exministro del Interior Andrés Chadwick, inhabilitado para ejercer cargos públicos durante cinco años.

A casi dos meses y medio de la crisis, ¿cuál es la clave para superarla?

Lo fundamental es que cada autoridad, organización, ciudadano, juegue el rol que le corresponde.

¿Cómo es eso?

El gobierno lo primero que tiene que hacer es gobernar, partiendo por el Presidente. El Congreso tiene que responder a la agenda social y jugar un rol institucional.

¿El gobierno ha renunciado a gobernar?

Todavía no tienen claridad de qué es lo que quiere o cómo conducir este proceso.

¿Esto que plantea es suficiente para superar la crisis?

Hablo de cuatro frentes. El segundo camino es construir una agenda social que vaya en línea de lo que son las urgencias más inmediatas, porque no se pueden satisfacer todas. El otro gran problema es el empleo y ahí hay que ir dándole conducción al movimiento, para que las personas tengan certezas y seguridades. Tiene que haber un entendimiento del mundo privado, organizaciones de los trabajadores, de la pequeña empresa, del sector financiero, entre todos tenemos que construir una nueva realidad económica y social, donde se entienda que es posible y necesario crecer para generar los ingresos para financiar la agenda social. Y por último, que es lo más difícil, hay que recuperar la confianza a nivel internacional, ya que la credibilidad, el prestigio y la imagen del país están en el suelo.

¿Por qué cree esto?

El país está pagando las consecuencias de que en un régimen presidencial fuertísimo no tenga el liderazgo que corresponde. El cuestionamiento que se hace a la figura del Presidente está siendo muy delicado porque va más allá de la persona, se está cuestionando el rol de la Presidencia.

¿Y el resto de los políticos?

Me da la impresión de que en las últimas semanas la necesidad de actuar con realismo ha ido obligando a las dirigencias a adaptarse a las nuevas condiciones e ir más allá de lo que son sus propias lógicas partidarias. Me refiero, por ejemplo, a que junto con implementar el acuerdo que posibilita el plebiscito y llevar adelante una nueva Constitución, se entendió que la composición de esa constituyente debe tener paridad, inclusión de pueblos originarios y un mecanismo que permita que los independientes se sientan partícipes.

¿Pero hay una crítica al mundo político?

La responsabilidad nuestra es ir generando rápidamente las condiciones, pero no a tontas y a locas, e ir construyendo consensos de decisiones realistas. Me da la impresión que nuestros dirigentes o nosotros mismos andamos más preocupados de lo que dicen en la red social, si me van a aplaudir o me van a vilipendear. El rol de la política es para momentos de crisis como estos, para eso hay que mantener la serenidad, la calma, tener objetivos claros y actuar con generosidad.

¿Qué le parece como ha actuado el PC durante este periodo?

Es extraño lo que pasa con el PC porque tuvieron la misma reacción antes del plebiscito de 1988 donde, al igual que ahora, cometieron el error histórico de marginarse. No sé si es esa tentación antigua de los comunistas de liderar revueltas populares que terminen con ellos en el poder, en la vieja estrategia de la dictadura del proletariado, o lisa y llanamente cometieron un error estratégico pensando que podían transformarse en intérpretes de los sectores más duros.

¿Pero cuál cree usted?

En cualquiera de las dos opciones, nuevamente están en un error histórico del que les va a costar mucho recuperarse. Uno empieza a entender por qué el apoyo permanente del PC a Corea del Norte o a Maduro.

¿Hoy se hace más difícil tener una alianza con el PC?

Desde la oposición no podemos plantear hoy ningún tipo de alianzas. Sería un error tremendo, la gente no lo entendería.

¿El Congreso ha funcionado bien?

Desde el Senado se han hecho esfuerzos y tengo confianza de que es posible hacer más todavía en materia tributaria, en salud, en recuperar potenciamiento de la educación pública, en materias laborales, en pensiones. Para eso se va a requerir de conducción y un rol más proactivo, que no se le ve al gobierno. Tenemos un ministro Segpres que es como que no existiera.

Hubo una acusación constitucional contra Andrés Chadwick. Usted no votó porque estaba fuera del país. ¿Le pareció justa la decisión?

Sin duda que la acusación constitucional fue política. Me parece que el riesgo que tiene este tipo de acusaciones es que pueden ser interminables. He escuchado ahora que están preparando una contra el intendente. ¿Y por qué no contra el ministro equis? Si eso se transforma en una herramienta para hacer política desde la oposición, sin que tenga objetivos claros, me parece extraordinariamente peligroso.

¿Y le parece justa la sanción que se le aplicó al exministro Chadwick?

Presenté dos reformas constitucionales porque me parece que no puede existir esa inhabilidad. Lo presenté a propósito del caso de la entonces ministra Provoste, que claramente fue una operación política de gente que era incluso de mi partido, que configuró una mayoría espuria. Nunca he estado de acuerdo con esa inhabilidad. No me parece justa.

¿Cómo hubiese votado usted?

Si hubiera estado en la sala, habría votado evidentemente. Por eso pedí que, dentro de los plazos que había, se me permitiera votar. El presidente del Senado alargó los plazos. Yo entendí después por qué los alargó, porque si hubiera cumplido con los plazos que establece la norma, había tres o cuatro senadores que no estaban en el país y no podrían haber votado. Así es que yo me imagino que él debió haber sacado esas cuentas.

¿Habría votado en contra?

No voy a decir cómo habría votado porque me parece que uno expresa el voto en el hemiciclo. Pero con la misma franqueza quiero decir que no creo que haya un ministro del Interior que deliberadamente todos los días asuma su responsabilidad pensando en cómo va a violar los derechos humanos. No lo creo de nadie y menos de Andrés Chadwick.

/Entrevista de Jorge Arellano para La Tercera

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