No todos hemos recibido una educación sexual adecuada y amplia en nuestros colegios y entornos familiares. Son muchas las personas que llegan a la edad adulta plagadas de dudas sobre las posibles consecuencias de determinadas prácticas sexuales de las que han escuchado hablar o que, directamente, han llevado a cabo sin conocer la respuesta a sus preguntas. Y no tiene que ser la postura más extraña jamás realizada, en ocasiones incluso las cuestiones más nimias se quedan en el tintero y nunca resolvemos la duda… Total, que vivimos en la inopia sexual.

Pocas personas se sienten cómodas comentando y compartiendo sus experiencias sexuales, y mucho menos sus carencias. En general nos cuesta más de lo normal hacer preguntas relativas a nuestra salud sexual. Ya sea porque casi preferimos no saber la verdad y andar preocupados a la hora de practicar sexo o porque nos da vergüenza evidenciar nuestro desconocimiento sobre temas tan importantes.

De ahí que la experta en sexología Brigette Bard haya decidido acabar con los tabúes más clásicos ofreciendo en ‘The Daily Star’ las respuestas a algunas de las preguntas sexuales más embarazosas que probablemente te hayas hecho en más de una ocasión…

¿Es más higiénico depilarse el vello púbico?

Aunque el afeitado y la depilación están muy de moda, no es la opción más higiénica en lo que a practicar sexo se refiere. El vello púbico actúa como un protector, sirve para evitar que la fricción pueda causar algún daño y proporciona una línea natural de defensa contra las bacterias (de lo más útil para defender a las féminas del herpes).

No sólo eso. Recordemos que los genitales son zonas muy sensibles, y la depilación con cera o cuchilla puede dañar la piel generando dolorosos y molestos forúnculos e incluso rozaduras, difíciles de curar por ser zonas generalmente cubiertas por ropa.

¿El semen engorda?

Aunque por creencia popular pensemos lo contrario, no todo el mundo evita tragarse el semen. La cuestión es: ¿ingerir espermatozoides puede hacer que aumentemos de peso? “Tendrías que comer una gran cantidad de esperma para engordar”, asegura la sexóloga, quien explica que una cucharada pequeña de semen (más o menos la cantidad media de una eyaculación) contiene entre 5 y 25 calorías, claro que dependerá de la cantidad de proteínas que contenga el esperma. Y, sí. Esto variará en función de lo que hayas comido.

¿Es más seguro el sexo anal?

Especialmente para las parejas heterosexuales, el sexo anal es uno de lo grandes tabúes. Una de las grandes preguntas que casi nadie se atreve a hacer es aquella de ‘¿pero me voy a manchar de restos?’ Olvídate de lavativas, Bard tiene respuesta para que dejes de considerarlo una práctica sucia: “Las heces se mantienen dentro del ano y sólo se mueven hacia abajo cuando se quiere defecar”.

En cuanto a si es más seguro, la respuesta es sí si el reto es no embarazar a la mujer, pero en lo que a enfermedades se refiere no es la práctica más saludable si se lleva a cabo sin precauciones. De hecho los tejidos de esta zona son bastante delicados y pueden dañarse fácilmente, por lo que puede conllevar a un mayor riesgo de contraer alguna Enfermedad de Transmisión Sexual (ETS). Además, también aumenta el riesgo para las mujeres que practican sexo vaginal después del anal porque hay más posibilidades de que se transfieran bacterias fecales culpables de generar infecciones de orina y problemas de salud mayores. “Es una buena idea usar un condón para el sexo anal y cambiarlo antes de la penetración vaginal para evitar cualquier infección bacteriana”, recomienda la experta.

¿Se contraen enfermedades con el beso negro?

Sí. Básicamente porque pegar nuestros labios a la boca del ano nos acerca más que nunca a las bacterias de la zona. La más común de transmitirse por la vía fecal-oral es la shigella (que provoca diarreas y calambres), pero también pueden estar presentes otras bacterias como la E. coli o la salmonela, que también pueden hacer que nos pongamos enfermos del estómago, e incluso existe hasta el riesgo de contagiarnos de hepatitis A.

También conocido como anilingus –o ‘el colibrí’ en una variante en la que se introduce la lengua lo más produndamente posible en el ano de la otra persona–, es una práctica que no tiene por qué suponer ningún problema siempre y cuando se utilicen medidas de prevención como la barrera de látex, unos dispositivos especialmente diseñados para colocarse entre la boca y el ano protegiendo de las bacterias que se puedan ingerir, recortando un preservativo o con soluciones más caseras con las que debes tener especial cuidado. “Si utilizan papel film para protegerte, lo mejor es usar una doble capa para asegurarte que no se haga ninguna fisura por la que puedan entrar las bacterias”, aconseja Bard.

¿Es normal sentir molestias después del sexo?

Muchas mujeres se sienten doloridas después de practicar sexo. Normalmente no pasa nada, la fricción, el ritmo o el ángulo de penetración, incluso pueden provocar moretones después de una sesión de sexo intenso. Nada que no se pueda solucionar con un buen lubricante (o solicitando calma al acompañante de turno).

Sin embargo, el dolor también puede indicar que se padezca la mencionada infección de orina para lo que habrá que acudir al médico en busca de tratamiento. De ahí que sea fundamental para las mujeres una buena prevención: orinar antes y después de mantener relaciones.

¿Es normal manchar después de practicar sexo?

No es nada extraño. Un poco de sangre tras practicar sexo es normal entre periodo y periodo, incluso puede deberse a cambios hormonales provocados, por ejemplo, por la píldora anticonceptiva. En la edad adulta también puede ser consecuencia de la sequedad vaginal: al haber menor lubricación natural, la penetración puede dañar las paredes de la vagina.

Claro que si el manchado ocurre siempre, podría ser preocupante e incluso denotar el contagio de alguna ETS, cáncer cervical o uterino. “Si es demasiado frecuente, acude a tu médico de cabecera o a una clínica especializada en salud sexual”, advierte la experta.

¿Duele hacerse una citología?

Tumbadas en una camilla con las piernas flexionadas y las rodillas separadas, el médico o la enfermera insertan un espéculo en la vagina, que sostiene y separa las paredes vaginales y, una vez tiene vía libre, toma una muestra con un hisopo o cepillo del cuello del útero. Leído así parece un horror, pero como dice la autora “la citología no hace daño y es mucho más fácil si te relajas”. Se trata de una prueba que apenas dura cinco minutos y que es indolora, siempre y cuando dejemos trabajar a los profesionales.

¿Es normal que pique?

Una leve erupción en las zonas íntimas puede producirse como consecuencia del afeitado, por la fricción durante el acto e incluso por ropas interiores inadecuadas. Claro que si no es sólo un leve picor y además tenemos secreción, dolor o ardor, es mejor evitar cualquier contacto sexual e ir al médico para asegurarnos de que no se debe a ninguna infección contagiosa. “El herpes, la sífilis y el VPH pueden provocar erupciones que pican, pero generalmente aparecen ampollas, llagas y pequeños bultos o verrugas, respectivamente”, señala Bard.

Ojo, porque el picor también podría deberse a que tengamos piojos (insectos diminutos que infectan la zona vellosa de la región púbica y ponen sus huevos allí) o sarna: ambas causan erupción cutánea y picor, pero todas las infecciones fúngicas son tratables y además no siempre son contagiosos.

¿Se puede contraer cáncer con el sexo oral?

El VPH (Virus del Papiloma Humano) está asociado con el desarrollo de algunos tipos de cánceres, y varias investigaciones recientes aseguran que se puede contraer a través del sexo oral. “Sin embargo”, explica la sexóloga, “es muy difícilprobar que el VPH pueda causar cáncer de boca o garganta. Aunque haya estudios que sugieran que dar sexo oral a más de seis mujeres aumenta las posibilidades de padecer un cáncer oral, estos datos no son comparables con los riesgos desarrollarlo por fumar, beber e incluso por el estrés”.

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