Las cifras no mienten. La reconocida empresa de encuestas Cadem sigue siendo la favorita de La Moneda a la hora de medir el pulso ciudadano: desde junio de 2018 la compañía ha obtenido contratos con la Secretaría General de Gobierno prácticamente todos los meses.

Según datos de Mercado Público, desde el regreso del Presidente Sebastián Piñera a Palacio, Cadem ha cerrado tratos por más de $736 millones con diferentes reparticiones públicas. La cifra es más que una buena noticia para la empresa, después de las constantes críticas que han puesto en duda lo más fundamental de su negocio: la metodología de sus encuestas, la precisión de sus resultados y su independencia política.

Pero en las oficinas de Cadem no todos festejan. La alta cifra de ingresos que ha circulado por la prensa desde inicios de 2019 hizo estallar una bomba entre los trabajadores que integran el sindicato. “Es algo que no se explica”dice Jessica Angulo, su presidenta.

Esto, porque a inicios de 2018 la compañía comenzó una reestructuración interna que ha reducido de forma drástica la cantidad de trabajadores que asisten diariamente al call center de la firma ubicado en Providencia. En las oficinas donde alguna vez hubo 140 encuestadores, hoy predominan las sillas vacías. “Ya quedamos menos de 50”, asegura Jessica Angulo.

¿Las razones? Desde la gerencia de Asuntos Públicos de Cadem indican que la transformación digital está impactando con fuerza en el mercado de las encuestas, reemplazando operadores telefónicos por formularios online. Pero los trabajadores del call center cuentan una historia distinta.

Acusan que la empresa comenzó a contratar encuestadores para que trabajen desde sus casas a través de boletas de honorarios. “Un negocio redondo por donde se le mire. No tienen que pagarles AFP, ni salud, ni seguro de cesantía, tampoco vacaciones, ¡nada! Se ahorran hasta los equipos, la luz y el agua”, dice una ex encuestadora que hoy está en tribunales para exigirle a Cadem la indemnización que le corresponde por más de seis años de servicio.

El problema, dicen los trabajadores, es que su sueldo se sostiene en función de la cantidad de encuestas realizadas y esa cifra se fue a pique: ya no pueden hacer horas extras y son los trabajadores de casa los que tienen la prioridad cuando se abre un nuevo sondeo. Entre los trabajadores sindicalizados del call center la remuneración mensual ha bajado en hasta un 50% durante el último año y la respuesta de la empresa la califican como una “encerrona”renunciar para irse a trabajar desde sus hogares o negociar el despido.

Los antecedentes de Cadem en la Dirección del Trabajo revelan un problema sostenido en temas laborales. En los últimos cinco años acumula 17 multas por un total de $18,6 millones. Algunas de las razones, por no pagar remuneraciones, incumplir contratos, no detallar cómo se calculan los sueldos, tener servicios higiénicos en malas condiciones, entre otras.

En los juzgados laborales la historia se repite. Según datos del Poder Judicialdesde 2012 la empresa ha sido demandada 27 veces por despidos injustificados, remuneraciones no pagadas y prácticas antisindicales, entre otras materias. La mayoría ha terminado en acuerdos conciliatorios: Cadem ha pagado más de $30 millones en acuerdos con trabajadores despedidos. Un camino alternativo mucho menos dañino, ya que de ser condenada podría perder la posibilidad de realizar contratos con el Estado.

El desplome del Call Center

Jacqueline Landeros, encuestadora y tesorera del sindicato, lleva más de 9 años en la empresa. Antes de los últimos cambios no había mayores problemas, dice: “Teníamos mucho trabajo. Ganábamos alrededor de $500 mil, hasta $700 mil mensuales. Trabajábamos hartas horas extras, pero era parte del acuerdo con la empresa”.

Ella trabaja 30 horas semanales haciendo encuestas en las oficinas de Cadem. Es su único trabajo. En marzo de 2019 el sueldo bruto de la encuestadora llegó a los $297.155. Casi la mitad de los $515.494 que alcanzó en octubre de 2018, trabajando la misma cantidad de días . La remuneración está compuesta por un pago base de $184.000 y va subiendo una vez que las trabajadoras cumplen una cuota mínima de encuestas. “El problema es que cada vez cuesta más superar esa meta. Yo ahora no he faltado ningún día, he cumplido con todas las horas y voy a hacer $210 mil”, explica Jacqueline.

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