Cuatro niños quedaron heridos por balas perdidas durante la celebración de fin de año en la zona sur de Santiago. Dos de ellos están hospitalizados, aunque fuera de riesgo vital y otros dos salvaron providencialmente que los proyectiles no les provocaran un daño mayor. 

Dos de los casos corresponden a compañeros de colegio que viven a un kilómetro de distancia en la comuna de San Ramón, mientras que otro se registró en La Granja y el último en Pedro Aguirre Cerda.

Nadia Mondiglio, de la Fiscalía Metropolitana Sur, comenta que estos hechos son “materia de investigación respecto a lo que está realizando la PDI con el Laboratorio de Criminalística respectivo para ver la similitud o no del impacto de la bala, la munición, y poder hacer los estudios respectivos”.

Por su parte, el perito balístico Mario Espinoza afirmó sobre esta situación que “no son balas locas, porque tienen un origen. Tienen una trayectoria certera. Lo que pasa es que no conocemos ese origen. Para determinar si estos tres casos están vinculados, se tiene que recuperar los proyectiles balísticos en cada una de las víctimas y por medio del rayado balístico determinar si efectivamente provienen de la misma arma”.

Considerando que durante 2019 la Fiscalía Sur sumó tres casos de balas perdidas, donde dos de ellas resultaron ser mortales como en el deceso del pequeño Baltazar, la fiscal Mondiglio sostiene que “la bala loca es una investigación compleja” y reconoció que en ninguna de estas situaciones se ha logrado dar con los responsables.

Por lo anterior, las autoridades comunales exigen mayor grado de aplicación en inteligencia investigativa.

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