Después de 10 horas de haber fijado la bandera de Estados Unidos como primer mensaje en su cuenta de Twitter y haberse limitado luego a retuitear mensajes alusivos al ataque que mató al militar más importante de Irán y al comandante de Hezbollah en Irak, Donald Trump escribió su primer mensaje en la red social: “Irán nunca ganó una guerra, pero nunca perdió una negociación”.

El presidente Donald Trump hace comentarios durante una reunión informativa con altos mandos militares en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca en Washington. (Doug Mills/The New York Times)
El presidente Donald Trump hace comentarios durante una reunión informativa con altos mandos militares en la Sala del Gabinete de la Casa Blanca en Washington

El texto hace referencia a la reconocida diplomacia del régimen de Teherán, que le ha zanjado un prestigio internacional a base de acuerdos ventajosos que Trump ha criticado ampliamente durante su gestión, especialmente el que firmó con el gobierno de Barack Obama y las potencias europeas sobre sus pretensiones en desarrollo nuclear.

Trump agregó más tarde que “el general Qassem Soleimani ha asesinado o herido seriamente a miles de estadounidenses a lo largo de un gran período de tiempo, y estaba planeando asesinar muchos más… ¡pero fue atrapado!”.

El republicano hizo referencia también a la responsabilidad de Soleimani sobre la represión a los manifestantes tanto en Irak -muchos de los cuales celebraron este viernes la muerte del jefe iraní bailando en las calles de Bagdad- como en territorio persa.

“Fue directa o indirectamente responsable de la muerte de millones de personas, incluyendo un reciente gran número de manifestantes muertos en el mismo Irán”, escribió Trump.

También aseguró que a pesar de que el régimen no lo admita, “Soleimani era odiado y temido dentro de su país”. Sostuvo que contra lo que la propaganda de Teherán buscará difundir, el pueblo iraní no está triste por su muerte y que “debió haber sido eliminado muchos años antes”.

Trump en persona ordenó atacar el convoy en el que se desplazaba Qassem Soleimani y que acabó con su vida en la noche del jueves 2 de enero al viernes 3 cerca del aeropuerto de Bagdad, según confirmó el Pentágono. El mandatario respondió de esa manera a la escalada de violencia que se inició con la muerte de un contratista norteamericano por un bombardeo de las milicias proianíes Kataeb Hezbollah (Brigadas de Hezbollah) en Irak.

Después de ese hecho, Washington lanzó un ataque contra cinco bases de milicianos en el país petrolero, que dejaron al menos 25 muertos y unos 50 heridos. La reacción de las Fuerzas Iraquíes de Movilización Popular, paramilitares pero incorporados al ejército regular de Irak, fue forzar la entrada a la Zona Verde de Bagdad, rodear la embajada de Estados Unidos y quemar parte de ella.

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