Que Walter Montillo haya vuelto a su mejor nivel no es casualidad. El mismo volante que decidió retirarse en 2017, en Botafogo, luego de sufrir cinco lesiones en menos de cuatro meses, es hoy el refuerzo más esperado por Universidad de Chile. El mismo club que tantas veces lo rechazó, lo tiene ahora como su gran salvador.

Es que en Brasil Montillo vivió la peor parte de su carrera. Nadie quería arriesgarse a contratar a un jugador que solo sabía de dolencias físicas. Su talento y explosividad ya eran parte del recuerdo. Así lo relata el argentino en una entrevista a Olé, en Argentina: “Fueron cinco lesiones en cuatro meses, todas musculares. Al día de hoy no sé qué fue lo que me pasó. Yo soy una persona que siempre me echo la culpa a mí y quizás en ese momento lo hice, como siempre, pero un poco de más para no involucrar al cuerpo médico del club. Ahora, conociendo a los de Tigre, creo que no fue todo culpa mía… Pero nunca me gustó mandar al frente a nadie; pienso que no me supieron aprovechar porque quizá, haciendo una buena recuperación, podía haber dado mucho más”, reveló hace un par de meses. “Como se dice en la jerga del fútbol, sentía que estaba robando”, llegó a explicar.

Lo cierto es que en el renacer de la Ardilla existe un personaje clave. No es un médico reconocido en Argentina, ni menos el preparador físico de un destacado deportista transandino. Maximiliano Levo, kinesiólogo de Tigre, fue quien logró recuperar la mejor versión de un jugador que supo sobrellevar una serie de lesiones que a cualquier otro lo hubiese sacado del camino. Montillo no se quiere despegar más del profesional. A tal punto que le pagará de su bolsillo para que se venga a Chile y lo prepare para el desafío que asumirá en la U. El 10 siente que haber sido elegido el mejor jugador de la Superliga 2018-2019 se lo debe en parte a Maxi, como le llama de cariño. Nada es casualidad.

Montillo no se ha cansado de elogiar al kinesiólogo egresado de la Universidad de Buenos Aires. Es que el profesional, una vez que Montillo llegó a Tigre, y se lesionó de entrada, decidió suspender sus vacaciones para recuperar al jugador que alguna vez jugó con la 10 de Santos. Sabía que la Ardilla se estaba jugando su última chance de volver al fútbol.

“Tuve un padrino bárbaro como Maxi Levo, el kinesiólogo del club. Él me dijo cuando me lesioné que su objetivo era que yo volviera a jugar y ni siquiera se tomó vacaciones para laburar conmigo. No le podía fallar a ese tipo… Y no le fallé”, dijo Montillo hace unas semanas a un medio argentino.

La admiración por el trabajo de Levo es total. “Después de seis meses me preparé para volver y conocí, a quien yo creo es el mejor fisioterapeuta del mundo, Maxi Levo, trabaja aquí en Tigre y me ayuda a no sufrir nuevas lesiones”, explicó el futbolista al prestigioso medio Lance de Brasil.

Hoy, Levo parece ser un miembro más de la familia de Montillo. Ambos comparten reuniones familiares y no es extraño verlo en su círculo más cercano. Es que más que un kinesiólogo, el profesional pasó a ser el gran salvador de la carrera de un futbolista que parecía acabado.

/Eduardo Méndez Garín