2020 partió anticipando un freno más para la macroeconomía local, ya que de persistir la tensión entre EEUU e Irán, podría abrirse un escenario aún peor de menor crecimiento y mayor inflación, a juicio de los analistas.

En lo inmediato la acción norteamericana elevó el precio del petróleo a US$69,19 el barril, el cobre se desplomó a US$2,7 la libra, y el dólar saltó a $763. Claro que esto último se intensificó tras el comunicado del Banco Central (BC) que cerca de las 13:44 horas de ayer anunció que la próxima semana detendría la venta de dólares, impactando a la moneda norteamericana: en el after market subió $7, su máximo valor desde el 13 de diciembre.

El instituto emisor señaló que entre el martes y el viernes próximo sólo renovará los forwards a 30 días, por un monto diario de US$250 millones, frenando por primera vez desde el inicio de esta medida -28 de noviembre- la venta de dólares en el mercado spot y de forwards a 30 días. Si bien los analistas esperaban una medida de este orden porque el tipo de cambio se había estabilizado en torno a los $750, no dejó de sorprender que se adoptara justo cuando la incertidumbre arreciaba más fuerte sobre los mercados.

Así lo manifestó el economista senior de Libertad y Desarrollo, Tomás Flores: “Probablemente la decisión la habían tomado durante la semana porque el mercado se había tranquilizado bastante, y claro este evento (de hoy) sorprendió a todos, incluso al BC. Los acontecimientos cambian y no me extrañaría que durante la semana retomen la venta”.

Mientras que el economista senior del BCI, Sergio Lehmann, comentó que el BC ya ha cumplido el objetivo de la intervención y debe dejar que el mercado opere: “Es razonable que el valor del dólar quede determinado por los fundamentos de la economía, que recogen una evidente debilidad. Si bien los mercados tienden a reaccionar con más fuerza en lo inmediato, veo que a mediano plazo el tipo de cambio debiera acercarse a valores en torno a $750. Dependerá de cómo evolucionen la tensión social, el control de la violencia y los avances en materia legislativa”.

En la misma óptica se expresó el economista de la Universidad de Chile, Alejandro Alarcón, al recordar que la moneda es muy sensible a todos los eventos, tanto locales como internacionales, y que la autoridad debe permitir el ajuste por esa vía: “El mercado sabe que hay un programa comprometido y por lo tanto seguramente el ingreso de nuevas ventas de dólares suavizara la trayectoria. Pero, con todo, no hay intervención que pueda influir en los mercados si los agentes continúan preocupados por la inestabilidad política”.

Pero en el mediano plazo los expertos creen que si la tensión se profundiza y se transforma en un conflicto mayor, terminará afectando a nuestro país, y así lo dió a entender el ministro de Hacienda, Ignacio Briones cuando advirtió ayer que “hay que estar monitoreando esto muy fuertemente, porque impacta en el precio del petróleo y otras variables”.

Andrés Solimano, presidente del Centro Internacional de Globalizacion y Desarrollo, explicó la cadena de afectación: “Los canales de transmisión serían el petróleo y el cobre, tendríamos un deterioro de los términos de de intercambio. Se podría producir un shock inflacionario, y según la magnitud podría contener un efecto recesivo ya que al subir el petróleo suben los costos de producción y como la demanda interna está un poco floja, no ayudará a una reactivación de la economía, sino al contrario”.

También proyectaron alzas de la energía, lo que puede elevar la inflación y dar motivos para un alza de la tasa de política monetaria, así como un menor crecimiento, debido a que el motor externo que se esperaba para este año, se estaría deteriorando.

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