Con el inicio de 2020 llegó el año en que se concretará el proceso constituyente, o al menos el plebiscito para iniciarlo o no. Al margen de las campañas por una y otra opción que ya empiezan a gestarse de cara al 26 de abril, siguen dando vuelta los temas que marcarán este proceso. ¿Cómo se llevarán a cabo las campañas? ¿Quiénes podrán votar? Y ¿cuáles temas marcarán el debate para el futuro proceso constituyente? Las preguntas se multiplican por estos días y las dudas también. Basta ver el debate generado por la opinión del presidente del Servel de que los extranjeros con derecho a voto no podrán participar. Un tema no menor considerando no sólo el aumento de los inmigrantes en los últimos años, sino la opinión que muchos de ellos -especialmente los venezolanos- podrían tener frente a la idea de un proceso constituyente.

Para Carlos Correa, si bien aún no hay encuestas que pregunten directamente la intención del voto en el próximo plebiscito, “los resultados serán más estrechos que el optimismo que se respira en la oposición”. Habrá que ver qué sucede a medida que se comienzan a realizar mediciones, pero lo cierto es que la campaña que se inicia pondrá en juego decisiones relevantes para muchos y eso puede mover la aguja sobre financiamiento de las campañas. Según él, si se escucha a Fernando Atria, el factor clave “en discisión” en la nueva carta “es la propiedad y por ahí vendrá uno de los argumentos para recaudar fondos y ganar corazones a favor del rechazo”. Como también el de asociar la prosperidad de los años pasados con la estabilidad que da la actual Constitución.

Pero al margen del debate sobre el financiamiento, Gonzalo Cordero insistió en otro punto, el de la división y la violencia, que ponen en cuestión el proceso que se inicia. “Unos esperan con ilusión esa Constitución que nos represente a todos, ‘la casa común’. Otros votaremos rechazo en el plebiscito de abril, porque esa opción es la manera de decir no a la violencia que impuso por la fuerza el quiebre institucional en el que, queramos o no reconocerlo, estamos viviendo”, señala en su columna del domingo pasado. Un punto que, asegura, da cuenta de un país dividido en dos mitades. Una división que es necesario resolver, pero que no se hará con una nueva Constitución. “De hecho”, dice, “cuando lo hayamos resuelto recién podremos tener una nueva Constitución”.

El debate recién comienza y no se agotará tras el plebiscito. Al contrario, sea uno u otro el resultado, continuará. Y si gana la opción apruebo como sugieren hoy las encuestas sobre el apoyo a una nueva constitución, la discusión se centrará en la legitimidad de esa convención. Y ahí Sylvia Eyzaguirre en su columna del domingo pasado, planteó un punto que hasta ahora no ha estado en la discusión: “Una manera efectiva de replicar la sociedad en el órgano constituyente es hacer un sorteo en los ciudadanos mayores de edad, otra manera es con listas nacionales. Sin embargo, ninguna de estas alternativas fue contemplada”, escribe Eyzaguirre. Y concluye: “¿estaremos a tiempo de transitar a un sistema de lista nacional?”. Un punto pendiente para el debate.

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