Han pasado dos meses y medio desde el inicio del estallido social y el fenómeno popular ha generado que los arriendos de departamentos, principalmente en la llamada “zona cero”, hayan mutado en este período de tiempo.

Para muestra, un botón: Luis Fernández, conserje del edificio Comunidad San Isidro, ubicado en pleno centro de Santiago, sostiene que “los precios de departamentos han bajado considerablemente después del estallido social”.

En la construcción, agrega, “seis familias han dejado sus residencias, pero no han quedado vacías, porque inmediatamente han sido ocupados por diferentes familias extranjeras”.

Claudia Castro, gerente de Clasificados de Yapo.cl, plataforma donde también se arriendan viviendas, destaca que los mercados inmobiliarios se han caracterizado por ser un segmento muy dinámico y que se adapta a la contingencia. Sin embargo, reconoce que la demanda bajó.

“En Santiago Centro, en octubre del 2019, la búsqueda de arriendo de propiedades disminuyó en un 7% en comparación al mismo mes del 2018. Además, hay zonas que aún no se han recuperado tras los destrozos sufridos por las movilizaciones, como las que se encuentran en las cercanías de Plaza Baquedano, Santa Lucía y Santiago Centro”, detalla la experta.

Es más, Claudia Castro se centró en lo que ocurre en los alrededores de Plaza Italia con cifras en la mano. Como el sector no ha logrado levantarse por completo, se ha provocado una disminución de un 10% de arriendos entre octubre y diciembre”. Así de categórico.

El bolsillo

El conserje Luis Faúndez agregó, al analizar el presente de estas demandas, que los arriendos en algunos edificios del barrio San Isidro bordeaban los $350.000. Sin embargo, cuando las movilizaciones tuvieron su peak, “bajaron por lo menos unos 100 mil pesos. Acá varios cayeron a $280 mil mensuales”.

Según el guardián, los deptos se están arrendando por períodos cortos, principalmente chilenos que viene de regiones a hacer trámites, y contratan por tres o cuatro días. Los extranjeros reservan por períodos más largos.

Matías Manríquez, residente de uno de los edificios frente a la Plaza Baquedano, confirma que los arriendos han bajado: “Van desde los $220 a los $270 mil. Hay gente que se ha ido principalmente de la tercera edad por las lacrimógenas”.

Una opinión distinta tiene Tomás Cartagena. Ante la pregunta de si la gente sigue arrendando en la zona luego del estallido social, el gerente de productos y clientes de TGA, empresa experta en el conocimiento del consumidor inmobiliario, aclara que aún hay ventajas para elegir este sector, como la conectividad y el abundante comercio, lo que “permite vivir y trabajar en la misa comuna. Esto regala calidad de vida en tiempos de desplazamiento”.

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