Una de las piedras rúnicas más famosas del mundo y la mayor de todas ellas fue erigida por vikingos por su terror a que se repitiera una crisis climática, según ha avanzado un nuevo estudio con esta interpretación de su mensaje y recoge «Phys.org»

La piedra Rök, levantada en el siglo IX cerca del lago Vattern, en el centro sur de Suecia, tiene la inscripción rúnica más larga del mundo con más de 700 runas que cubren sus cinco lados. Se cree que se erigió como un monumento a un hijo muerto, pero el significado exacto del texto sigue siendo difícil, ya que faltan partes y contiene diferentes formas de escritura.

La piedra se refiere a los actos heroicos de «Teodorico», que algunos estudiosos creen que se refiere a Teodorico el Grande, un gobernante de los ostrogodos del siglo VI en lo que hoy es Italia.

Los investigadores de tres universidades suecas ahora sospechan que las inscripciones son más una alusión a un periodo inminente de invierno extremo, ya que la persona que levantó la piedra intentó poner la muerte de su hijo en una perspectiva más amplia.

«La clave para desbloquear la inscripción fue el enfoque interdisciplinario. Sin estas colaboraciones entre el análisis textual, la arqueología, la historia de las religiones y la runología, habría sido imposible resolver los enigmas de la piedra rúnica de Rök», dice Per Holmberg, profesor de sueco en Universidad de Gotemburgo, que dirigió el estudio, publicado en ‘Futhark: International Journal of Runic Studies’, y recoge «Europa Press».

Así, esta nueva interpretación considera que «la inscripción refleja la angustia provocada por la muerte de un hijo y el temor a una nueva crisis climática similar a la catástrofe ocurrida después del año 536 a.C».

«Antes de que se erigiera la piedra rúnica de Rök, ocurrieron una serie de eventos que debieron parecer extremadamente siniestros: una poderosa tormenta solar coloreó el cielo en dramáticos tonos rojos, los rendimientos de los cultivos sufrieron un verano extremadamente frío, y más tarde ocurrió un eclipse solar justo después amanecer. Incluso uno de estos eventos habría sido suficiente para aumentar el temor a otro Fimbulwinter (un signo del fin del mundo en la mitología nórdica)», asegura Bo Gräslund, profesor de arqueología en la Universidad de Uppsala.

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