Elegante, potente y original. El nuevo Samsung Galaxy S8 cambia radicalmente de piel respecto a su predecesor. La firma surcoreana se suma a la corriente del mercado que inaugura los móviles todo-pantalla. En lugar de agrandar aún más el tamaño del dispositivo, la solución de la industria es encajar un panel inmenso sobre un chasis de manera más compacta.

El efecto visual es increíble, puesto que la vista panorámica gana considerablemente y da la sensación de estar ante un móvil de unas 5.1 o 5.2 pulgadas, es decir, lo más habitual en los últimos tiempos.Este dispositivo llega con una pantalla de 5.8 pulgadas y una resolución de 2.960 x 1.440 pixeles, mientras que un modelo similar presentado por su rival local, el LG G6, es ligeramente más pequeño gracias a su diagonal de 5.7 pulgadas y resolución 2.880 x 1.440 píxeles.

Pero el concepto es muy similar, pero con pequeños matices. En el G6 hablamos de un unas 5.7 pulgadas pero se encuentra agolpada sobre un cuerpo de unos 5.2 pulgadas y un ratio de 18:9 que cubre el 83% del frontal. Es posible, en este caso, ajustar la presentación en función de necesidades futuras, ya que algunas aplicaciones pueden presentar problemas de compatibilidad al no estar diseñadas para esta visualización. Con esta relación de aspecto, el terminal de la firma surcoreana logra un formato 2:1 que indica que su ancho puede caber dos veces en su altura, es decir, es posible dividir la pantalla en dos cuadrados perfectos.

Cabe destacar que la gran mayoría de los teléfonos tienen actualmente una pantalla 16:9, pero esto comienza a dejarse atrás en los nuevos lanzamientos que han jugado bien sus bazaas para reducir los marcos.

Pero Samsung ha aprovechado los bordes curvados para llevar este formato ultrapanorámico a otro nivel ofreciendo un ratio de 18.5:9 para cubrir que cubre el 83.3% del frontal, por lo que la proporción no es totalmente exacta a 2:1 del G6, pero a su favor puede interpretarse que la pantalla no ofrece ese alargamiento de otros rivales, ganando enteros además gracias a sus bordes curvados que le confieren un aspecto asombroso y aparentemente mejor integrado.

Para lograr esta relación entre pantalla y cuerpo, ambos fabricantes se han centrado en dos aspectos: por un lado han reorganizado los sensores principales como el de la cámara frontal para establecer una línea horizontal al que se añade el altavoz para poder escuchar las llamadas telefónicas. Por otro, no existe un botón físico de Inicio, sino que está integrado dentro de la propia pantalla.

En el caso del G6, cuenta con tres únicos botones, dos visibles que sirven para subir y bajar el volumen, y que se encuentran en la parte lateral izquierda, mientras que el tercero se ubica en la parte trasera y sirve para desbloquear la pantalla con las huellas dactilares. Samsung ha hecho lo mismo en el Galaxy S8 pero, a diferencia, el sensor biométrico no se encuentra en la zona central, sino que está en la parte superior izquierda. Básicamente porque es en ese área donde habitualmente queda el dedo índice cuando se coge con la mano izquierda, pero puede resultar algo incómodo cuando se sostiene con la derecha.

A nivel estético, el nuevo buque insignia de Samsung ha optado por llevar la experiencia de las versiones «Edge». Es decir, tiene unos bordes laterales curvados, abandonando pues los paneles digamos «planos», un diseño que marca distancia con su rival LG G6, que cuenta con unos laterales redondeados que le confieren un diseño muy elegante y con un biselado en sus extremos. De hecho, puede incluso recordar al iPhone 7, tal y como sucede con el Huawei P10.

Un aspecto a tener en cuenta y que diferencia al Galaxy S8 de sus principales rivales Android de esta temporada es su apartado fotográfico. Mientras sus competidores se sumergen en la idea de llevar dobles lentes que, en teoría, ofrecen una calidad más avanzada y mejores prestaciones, Samsung ha decidido ser conservadora. Dispone de un único sensor de 12 megapíxeles Dual pixel (píxeles más grandes de lo norma) y una apertura F1.7, mientras que la frontal pasa a tener 8 megapíxeles (la del Galaxy S7 era de 5 megapíxeles). En comparación, el G6 cuenta con dos lentes de 13 megapíxeles, apertura F1.8 y gran angular con F2.4 y el Huawei P10 apuesta por un sensor monocromático de 20 megapíxeles, un RGB de 12 megapíxeles.

Existen otros elementos diferenciales, como el estreno del nuevo asistente virtual de Samsung, Bixby, mejorado y bastante avanzado, aunque limitado en su debut y que, aparentemente, está en inferioridad respecto a Alexa o Siri pero que apunta maneras. La capacidad también difiere. Mientras el S8 alberga 64 GB (ampliables mediante tarjeta microSD), el G6 goza de 32 GB (también ampliable) y el P10, 64 GB (ampliable).

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