En relación al empleo de las FFAA en el control del orden público, se estima que esta situación es muy inconveniente porque ante cualquier provocación, a diferencia de las Fuerzas de Orden, éstas no cuentan con elementos intermedios de disuasión como bastones, gases lacrimógenos, carros lanzagua o dispositivos sonoros y tampoco  tienen la formación y preparación para cumplir esta función debido a que no es parte de su rol.

Por otra parte, la respuesta de los miembros de las FFAA ante una agresión nunca va a ser proporcional si no que al contrario, debe ser superior lo que impediría que se considerara como legítima defensa. En la formación militar no existe el uso proporcional de la fuerza porque de esta forma se estaría empatando con el adversario y lo que se persigue es al revés, dejarlo fuera de combate lo antes posible para conquistar los objetivos militares en el mínimo de tiempo y con el mínimo de bajas.Si bien pueden existir Reglas de Enfrentamiento o Reglas de Uso de la Fuerza establecidas por el nivel político, éstas tienen como objetivo evitar una escalada innecesaria o la muerte de inocentes pero no están hechas para el uso proporcional de la fuerza frente a un agresor.

Adicionalmente, las FFAA están formadas para defender a sus compatriotas ante una agresión externa o frente a un adversario interno en caso de una guerra civil pero no están formadas para agredir a sus propios compatriotas que están produciendo desórdenes en la vía pública en una situación de relativa normalidad.

En cuanto a la protección de Infraestructura Crítica, ésta la podrían efectuar los miembros de las FFAA solamente en lugares en que no exista contacto con el público como podría ser un aeropuerto o una estación de metro ya que podría pasar la misma situación que si salieran al control del orden público descrita en los párrafos anteriores.En consecuencia, en la custodia de una central eléctica o planta de agua potable que normalmente están cercadas, no habría inconvenientes de tener fuerzas militares en su interior para custodiarlas ante un eventual atentado.

Todos los argumentos anteriores son válidos para cualquier FFAA, pero en el caso específico de Chile donde durante más de cuarenta años estas FFAA han sido atacadas y desprestigiadas por diferentes colores políticos con una amplia participación de los medios de comunicación, dado su participación en el Pronunciamiento Militar del 11 de septiembre de 1973, la situación es más compleja aún ya que ha quedado demostrado que no son respetadas y han perdido su capacidad de disuasión por su sola presencia como lo era en otros tiempos. Así lo vimos en los nueve días que estuvieron desplegadas en el control del orden público.

Como conclusión final, las FFAA deberían salir a la calle solamente en una situación de desorden generalizado y de desgobierno en el que se establezca el Estado de Sitio o de Guerra Interna.

 

Rodolfo Codina.

/gap