El presidente de EE.UU. Donald Trump generó una tormenta política este jueves luego de publicar un tuit en el que plantea la posibilidad de retrasar las elecciones generales de noviembre.

Su mensaje, estructurado en forma de pregunta, llega después de que el mandatario pasara meses alegando que la votación por correo, a la que recurre un número creciente de estados debido a los riesgos de exposición al coronavirus, es susceptible a fraude.

Eso pese a que hay poca evidencia de ilegalidades generalizadas en la votación por correo, incluso en los estados que celebran sus elecciones exclusivamente por correo.

El tuit fue publicado poco después de que se hiciera público un dato económico demoledor para Estados Unidos: la economía del país se contrajo un 32,9% entre abril y junio en comparación con los mismos meses del año anterior por motivo de la pandemia.

Es la mayor caída desde que el gobierno empezó a recopilar datos en 1947 y tres veces peor que el anterior récord del 10% en 1958, un dato devastador para Trump que ha basado parte de su aspiración a la reelección en la idea de que su mandato garantiza la buena marcha de la economía.

En noviembre, los votantes tienen previsto ir a las urnas para votar por el próximo presidente, gran parte del Congreso y miles de candidatos del gobierno estatal.

Anthony Zurcher, periodista de la BBC en Washington, responde algunas interrogantes surgidas sobre ese día y el tuit de Trump.

¿Puede Trump posponer las elecciones?

Un total de 15 estados han retrasado sus primarias presidenciales, lo que presenta la pregunta apremiante de si las elecciones presidenciales en noviembre podrían retrasarse.

Según una ley que data de 1845, las elecciones presidenciales de EE.UU. se celebran el martes posterior al primer lunes de noviembre cada cuatro años.

Se necesitaría una ley, aprobada por mayoría en las dos cámaras del Congreso, para cambiar eso. Y los demócratas controlan la Cámara de Representantes.

La posibilidad de un consenso legislativo bipartidista que suscriba cualquier demora es poco probable en extremo.

trumpDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionTrump no puede cambiar la fecha de las elecciones.

¿Por qué puede ser una pesadilla para Trump?

Incluso si se cambiara el día de la votación, la Constitución de Estados Unidos exige que un gobierno dure solo cuatro años.

En otras palabras, el primer mandato de Donald Trump expirará a mediodía del 20 de enero de 2021, haya elecciones o no.

Podría obtener otros cuatro años si es reelegido. Podría ser reemplazado por el demócrata Joe Biden si es derrotado.

Pero el tiempo se está agotando y una votación aplazada no lo detendrá.

Entonces, si no ha habido elecciones antes del día de la inauguración programada, la línea de sucesión presidencial entra en acción.

En segundo lugar está el vicepresidente Mike Pence, y dado que su mandato también termina ese día, está en el mismo barco que el presidente.

PenceDerechos de autor de la imagenEPA
Image captionEl mandato de Pence también termina constitucinalmente en enero de 2021.

La siguiente en la fila es la presidenta de la Cámara, actualmente la demócrata Nancy Pelosi, pero su mandato de dos años finaliza también.

El funcionario de mayor rango elegible para la presidencia en un escenario de tal fin del mundo sería el republicano Chuck Grassley, de 86 años, de Iowa, el presidente pro tempore del Senado.

Eso supone que los republicanos aún controlarían el Senado después de que un tercio de sus 100 escaños quedaran desocupados debido a la expiración de su propio mandato.

En general, esto sería más posible en el ámbito de las novelas de suspenso que en la realidad política.

¿Podría el virus interrumpir las elecciones?

Si bien es improbable un cambio absoluto en la fecha de las elecciones presidenciales, eso no significa que el proceso no esté en riesgo de una interrupción significativa.

Según el profesor Richard L Hasen, experto en derecho electoral de la Universidad de California Irvine, Trump o los gobiernos estatales podrían usar sus poderes de emergencia para reducir drásticamente los lugares de votación en persona.

En las primarias de Wisconsin recientemente concluidas, por ejemplo, las preocupaciones sobre la exposición al virus, junto con la escasez de trabajadores electorales voluntarios y suministros electorales, llevaron al cierre de 175 de los 180 lugares de votación en Milwaukee, la ciudad más grande del estado.

Si tal movimiento se hiciera teniendo en cuenta los intereses políticos, tal vez apuntando a las fortalezas electorales de un oponente, podría tener un impacto en los resultados de una elección.

Hand sanitiser before voting in WisconsinDerechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionDurante las primarias se han tomado medidas para evitar la trasmisión del virus.

¿Podrían los estados impugnar los resultados?

Hasen también sugiere otro escenario más extraordinario, aunque poco probable.

Las legislaturas, citando preocupaciones sobre el virus, podrían recuperar el poder para determinar qué candidato gana su estado en las elecciones generales.

No hay obligación constitucional de que un estado apoye al candidato presidencial que gane una mayoría de los votos o que el estado tenga un votación para las presidenciales.

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