La situación sigue siendo compleja, así lo indican los números y los análisis que se desprenden de ellos, pero parece que la profundidad de lo grave que parecía venir el futuro ya no está tan claro.

Cuando se conoció la severa caída del crecimiento en octubre, los pronósticos eran sumamente pesimistas para noviembre, pero para sorpresa de varios, el resultado fue «menos malo» de lo esperado. Sin embargo, las proyecciones para 2020 son escuetas y, de hecho, analistas consultados por el Banco Central en su Encuesta de Expectativas Económicas, rebajaron sus proyecciones.

Por otro lado, el desempleo sigue estable de acuerdo a la cifra más reciente entregada por el INE, aunque la semana pasada se conoció que la cifra de despidos solo considerando la causa de “necesidades de la empresa” se disparó en diciembre y la cifra acumulada desde que partió la crisis preocupa al Gobierno.

“El primer semestre no se vería algo muy auspicioso, los ajustes seguirían a la baja”, sostiene Roberto Saavedra, economista y académico de la Escuela de Negocios de la U. Mayor, aunque estima que “a partir de marzo debería darse un repunte, en la medida que las calles no sean tomadas por la violencia”, advierte.

En ese sentido, hay quienes sí ven que, al menos, el fantasma de la recesión ya no está tan presente como hace algunas semanas. Así lo dice Jorge Gajardo, economista y académico de la Escuela de Economía y Negocios de la U.Central, quien subraya que “es sugerente la caída menor del Imacec prevista para diciembre en relación a octubre y noviembre”. Y si bien resalta que durante el verano hay actividades como la agrícola que se levanta, “la tendencia desde luego dependerá del curso que tomen los procesos sociales y políticos en los meses venideros”.

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