El año 2010, el periodista Nibaldo Mosciatti Olivieri, agradeciendo un premio por su trayectoria, estableció la existencia de dos tipos de periodistas.

Unos, al servicio de la sociedad y otros, que les hablan a los poderes. A estos últimos los encasilló como aquellos que viven en “un rincón un poco humillante, como esas casuchas para los perros guardianes, que te guarece de la lluvia pero que incuba pulgas y garrapatas, pero allí nunca falta el tacho con comida. Sabe mal, pero alimenta. Y, en general, engorda.”

En el Destacamento “Tucapel” de Temuco, en estos días, se detuvo a un soldado de origen mapuche. Un soldado que el año 1973, siendo menor de edad, en cumplimiento de su Servicio Militar Obligatorio y con su escasa educación, durante un control del “toque de queda”, hizo uso de su arma de servicio dando muerte a un civil, que no obedeció la orden de detenerse. Una lamentable tragedia que afecto a un civil y a un soldado.

Ese ex soldado seguramente será condenado por cumplir una orden. Por cumplir con su Servicio Militar Obligatorio. Condenado por haber hecho uso de su arma de servicio en cumplimiento a ley imperante. Supongo que todos comprenderán que para él no existía otra realidad, pero hoy lo quieren convencer – y a nosotros como sociedad también – de que es un criminal.

¿Por qué debo creerle a la justicia chilena, que tiene una calificación de un 3,2 en una escala da 1 a 7? (Centro de encuestas de la UC)

¿Es esta la verdad, con que un grupo de periodistas, le habla a la sociedad y a los poderes que individualiza Mosciatti?

En la desesperación y pérdida de confianza generalizada recurro públicamente a los Medios de Comunicación. A quienes sean totalmente independientes y alejado de las organizaciones, de los partidos políticos o de las empresas A todos aquellos que éticamente estén dispuestos a transparentar otra posible realidad.

La realidad de los inocentes, la realidad de los perseguidos, la realidad de los injustamente encarcelados, la realidad de los soldados que servimos bajo el mando de quienes hoy son investigados. Incapaces de creer lo que algunos jueces dicen de ellos y menos aceptar – después de más de 40 años – los relatos de quienes nos violentan con inverosímiles testimonios o sentencias que hablan de enajenados mentales o de criminales que nunca conocimos.

Carta al medio Prensa Local de Maipú de  Christian Slater Escanilla, Coronel (R)., Magister en Inteligencia y Planificación Estratégica.

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