Un altercado entre Mauricio Hernández Norambuena y los gendarmes de la Cárcel de Alta Seguridad de Santiago -recinto donde el ex frentista se encuentra recluido desde hace cinco meses- escaló hasta tribunales. Sin embargo, el hecho tiene versiones cruzadas.

Mientras el denominado “comandante Ramiro” asegura haber mantenido un dialogo de manera “respetuosa” con el gendarme, éste acusa haber sido denigrado por el reo, quien cumple 30 años de presidio por el asesinato del ex senador Jaime Guzmán y el secuestro de Cristián Edwards. Además, el funcionario asegura haber presenciado una amenaza de fuga por parte de “Ramiro”.

Aquello no sería una novedad. Hernández fue uno de los cuatro internos que en 1996 escaparon desde el mismo penal en un helicóptero, siendo ubicado años más tarde en Brasil, país que lo extradito a mediados de 2019.

Según el informe despachado por el alcaide Mario Cid al 7° Juzgado de Garantía, fue el domingo 12 de enero, a eso de las 17:50, cuando el gendarme W.C.G., de dotación del subdepartamento de servicios especializados, dio cuenta que Hernández había amenazado e insultado al personal de custodia directa.

“(Hernández) vociferó a viva voz que la próxima vez que se fugue, no quedará resto de ninguno de los funcionarios, ya que se fuga será increíble y mucho mejor que la primera vez, entre otros dichos señalados”, sostiene el documento.

Es por ello, que la institución penitenciaria optó por sancionarlo y privarlo de visitas por cinco días, además de remitir los antecedentes al Ministerio Público. Por su parte, Hernández interpuso una cautela de garantías ante el tribunal.

En esta, explicó su versión de los hechos. El ex frentista relató que se encuentra en un contexto de aislamiento extremo, con solo una hora y media de patio, sin contacto con otros presos. También, con custodia directa de tres gendarmes de lunes y viernes, y de dos gendarmes durante fines de semana.

El domingo en cuestión, agregó, estaba en su celda con la puerta abierta debido “a las altas temperaturas y escasas condiciones de ventilación que tengo”, cuando un gendarme le señaló que debía cerrarla, mientras que él le habría argumentado que aún le quedaban ocho minutos de desencierro.

“En ese instante dialogamos con los funcionarios, explicando de manera respetuosa que debían cumplir con el horario de encierro (…) en ningún momento denigré e insulté a los gendarmes que me custodiaban ese día, solo conversé con los mismos”, agregó.

El ex frentista señaló que más tarde se enteró de la sanción y que el teniente a cargo le había pedido su declaración respecto los hechos. Esto, sin embargo, solo como parte de protocolo, ya que la sanción estaba zanjada.

Por ello, pedía la revisión de cámaras de seguridad, además del envío de ciertos informes. Sin embargo, dichas diligencias no llegaron a resolverse, ya que el 7° Juzgado de Garantía resolvió antes la sanción a su favor.

El tribunal señaló que el castigo en cuestión “resulta desproporcionado a la luz de los hechos denunciados, sin que resulten suficientes para poner en riesgo el régimen interno o configuren la infracción en los términos que establece el artículo 79 letra a del Reglamento Penitenciario -referente a insultar o denigrar a un funcionario-existiendo una denuncia al Ministerio Publico por las expresiones vertidas y además de los pocos antecedentes administrativos acompañados”.

Por ello el tribunal decidió rechazar el castigo.

/psg