La actitud de la Presidenta, Michelle Bachelet –militante del Partido Socialista-, cuando se trata de designar a dedo, con el corazón, de manera visceral a sus amigas en cargos del Estado, es otra muestra más de la decadencia a la que Bachelet ha llevado la actividad política en nuestro país. El último ejemplo y que ha generado cuestionamientos, incluso, provenientes de la alianza oficialista como es la Nueva Mayoría, fue el nombramiento de la ex Ministra de Justicia, Javiera Blanco como consejera del Consejo de Defensa del Estado, un cargo del que no puede ser removida hasta que cumpla 75 años y con un sueldo aproximado de 7 millones de pesos.

A pesar de las críticas por el ineficiente desempeño de Javiera Blanco como Subsecretaria de Carabineros, como Ministra de Justicia, con una interpelación por su mal manejo de la crisis que se vive al interior del Servicio Nacional de Menores (SENAME) –por la muerte de 185 menores del SENAME, en los últimos 10 años-, y las millonarias pensiones otorgadas a funcionarios elegidos con pinzas en Gendarmería, nada de eso fue obstáculo para que Bachelet, en el momento más complejo de su mandato, con un 75% de rechazo a su gestión, en plena catástrofe de los incendios forestales, sacara del sombrero un regalo para Javiera Blanco y la instalara en un cargo inamovible y con un sueldo, nada de despreciable, que supera los $7 millones mensuales.

El 24 de julio de 2016, precisamente, este diario electrónico publicó un artículo titulado Ministra de Justicia Javiera Blanco: Rostro símbolo del pituto y tráfico de influencias” y siete meses después, es decir, en febrero de 2017, Blanco consiguió gracias a su amistad con la Presidenta Bachelet ser designada en una nueva función y lo logró a puertas cerradas, entre cuatro paredes, siguiendo la vieja práctica de la ex Concertación y que la Nueva Mayoría sigue repitiendo como si se tratara de un ejemplo a seguir. Y para distraer la atención pública sobre el tema, Bachelet viajó al sur para comenzar a hacer entrega de los bonos de enseres ($1.000.000) para los afectados y damnificados por los incendios forestales.

Según fuentes consultadas por EL MURO y que son de la propia Nueva Mayoría, fue tan silenciosa la estrategia empleada por Bachelet y su amiga (la que tras dejar el Ministerio de Justicia se tomó vacaciones y días de descanso con su nueva pareja, el senador independiente ligado a la DC, Pedro Araya), que al interior del Consejo de Defensa del Estado, los abogados y funcionarios recibieron un golpe de agua fría con esta noticia de la llegada de Blanco, la que, si bien, es abogada, en la plaza de juristas nunca ha sido reconocida como una profesional destacada como litigante y tampoco se ha caracterizado por tener publicaciones en el área del derecho, porque se dedicó a la política, asegura una fuente de la Democracia Cristiana, “se ha preocupado de ir escalando posiciones en la política, usando todos sus contactos para beneficiarse y, de paso, ayudar a su gente de confianza”.

La ronda de las amiguis

Pero el arribo de Javiera Blanco, “sin mérito profesional alguno” advierte una fuente de la plaza de abogados, es un ejemplo puntual de las maniobras de la actual Mandataria para beneficiar a sus amigas. Las muestras sobran, incluso, en el mismo Consejo de Defensa del Estado, aunque hay que aclarar que las otras amigas de Bachelet, al menos, tienen competencia para desempeñar ese apetecido cargo, pero en sus designaciones, quieran o no reconocerlo, estuvo detrás la mano de la militante del Partido Socialista.

Por ejemplo, bajo el gobierno de Ricardo Lagos, advierten fuentes de la ex Concertación, Michelle Bachelet intercedió para que el Mandatario designara a la abogada, Paulina Veloso como Consejera del Consejo de Defensa del Estado, en 2005 y, después que Bachelet se sentó en el sillón de La Moneda, se llevó a su amiga como Ministra Secretaria General de la Presidencia y, luego, al dejar el gabinete, retornó al Consejo de Defensa del Estado, donde sigue como consejera hasta el día de hoy, cargo inamovible hasta los 75 años. También en 2006, Michelle Bachelet designó a otras dos de sus mujeres de confianza, en el CDE, como son María Inés Horvitz y Ana María Hubner, ambas abogadas, quienes junto con dedicarse a su profesión también han ejercido como académicas, la primera como docente de derecho penal y la segunda, de derecho civil.

¿Defenderá la imagen de Bachelet o al Estado?

Con el reciente nombramiento de Javiera Blanco en el Consejo de Defensa del Estado surgen, de inmediato, algunas preguntas, ¿qué competencias tiene para desempeñarse como consejera, o acaso, su rol será proteger, lo que le queda a la Presidenta, Michelle Bachelet de mandato?, ¿será la mejor estrategia para que Blanco tape y entrampe, desde el interior del CDE, todas las materias en las que se ve afectado el gobierno bajo esta administración de Bachelet?

Resulta paradójico que Blanco fuera premiada como nueva consejera del CDE, en circunstancias en que está abierta la investigación en torno a las irregularidades en el SENAME, de las cuales, simplemente al ser interpelada en la Cámara de Diputados, no acusó recibo, ni fue capaz de asumir la más mínima responsabilidad. Y, a la hora de hablar, de la gestión de Javiera Blanco, vale la pena resumir su característica ineficiente gestión en cada uno de los cargos en los que Bachelet la ha nombrado, sin olvidar que fue su vocera de comando presidencial en 2013.

Varios botones de muestra: en diciembre de 2008, Javiera Blanco era Subsecretaria de Carabineros (nombrada por Bachelet) y el senador, Guido Girardi (como no tiene otro chileno la posibilidad de hacerlo) llamó a la funcionaria para reclamar por el supuesto “trato inadecuado” en su contra por parte de dos carabineros que multaron a su chofer por conducir a exceso de velocidad por la Ruta 68. ¿Cuáles fueron las consecuencias de la llamada del senador, Girardi? Los carabineros que se atrevieron a multar al chofer del parlamentario del PPD fueron sancionados con una anotación negativa en su hoja de vida, la que, más tarde, debió ser revocada por la seguidilla de cuestionamientos contra Blanco y hubo que optar por la salida más simple y que no la siguiera perjudicando su “ayuda” en favor del senador de la ex Concertación.

Tras la denuncia de la millonaria pensión asistencial que recibía todos los meses la periodista y ex cónyuge del presidente de la Cámara Baja, Osvaldo Andrade, Myriam Olate, se sumaron otras denuncias en contra de Javiera Blanco: licencias médicas injustificadas al interior de Gendarmería de Chile (con funcionarios con más de mil días de licencia), las declaraciones del ex director de la institución, el coronel Tulio Arce, quien, recordemos, la responsabilizó de designar a dedo a funcionarios dentro de Gendarmería con la finalidad de que obtuvieran altas pensiones y, hasta, dio un ejemplo con nombre y apellido: se le ordenó dar a Pedro Hernández, ex dirigente de Anfup (Asociación Nacional de Funcionario Penitenciarios) y militante DC, el cargo de jefe de Departamento que se encontraba disponible en ese momento, lo que le permitió aumentar su salario.

Hay que recordar que Blanco, una de las preferidas de la Democracia Cristiana, en un documento oficial escribió: “En necesidad de contar con profesionales en comisión de servicio en el Departamento de Personas Jurídicas, de esta cartera de Estado, a fin de dar cumplimiento a los compromisos laborales establecidos para el año 2016, es que solicito a usted proceder con la contratación de las personas que se detallan (Roberto Gónzalez Mateluna, Juan Pablo Cárdenas Castro, Héctor Opazo Zamora y Alejandro Pérez-Cotapos Santis), en los grados, estamentos y calidad jurídica que a continuación se indica”.

¿Cuál fue el argumento esgrimido por la, entonces, Ministra de Justicia para que se designara a gente cercana a ella y militantes de partido en calidad de comisión de servicio? Hay que recordar que a través de los medios de comunicación se le consultó a la Ministra de Justicia por la solicitud de contrataciones, literalmente, a dedo y que ella aprobó, se limitó a decir: “Nosotros no vemos contrataciones de servicio, eso le corresponde, exclusivamente, al director nacional en atribuciones exclusivas”. Una pregunta: ¿mintió o, de un momento a otro, los chilenos nos transformamos en mal pensados o, acaso, creen que el ciudadano de a pie es torpe y no se da cuenta de los hechos”.

Y a esta seguidilla de favores políticos se suma otro que EL MURO reveló el 27 de julio de 2016: la abogada Patricia Pérez Goldberg (esposa del fiscal, Pablo Gómez), ex Ministra de Justicia (2012/2014) de la administración de Sebastián Piñera fue designada por la Presidenta, Michelle Bachelet, como Conservadora de Bienes Raíces de Villa Alemana, en reemplazo del fallecido José Ignacio Escobar Thauby. Se trata, (ser nombrado Conservador), de uno de los cargos más apetecidos en el ambiente judicial, y con una alta remuneración que puede llegar a más de ochenta millones de pesos mensuales.

Si bien, el Pleno de la Corte de Apelaciones es la instancia que elabora una terna, finalmente, la decisión del nombre queda en manos del Presidente de la República con el respaldo del Ministro de Justicia. Precisamente, en el caso de la designación de Patricia Pérez, altas fuentes del Poder Judicial confirmaron a EL MURO, que la idea de que Pérez se convirtiera en la Conservadora de Bienes Raíces de Villa Alemana fue respaldada por la, entonces, Ministra de Justicia, Javiera Blanco, quien movió los hilos para que su amiga se quedara con el cargo y habría intercedido ante la propia Presidenta Bachelet para que la eligiera. ¿Tráfico de influencias o eso tiene otro nombre?

Las reacciones en contra de nominación de Blanco

El presidente del Partido Radical, Ernesto Velasco a través de los medios de comunicación afirmó que “uno no puede nombrar autoridades para que estén inhibiéndose o inhabilitándose en determinadas circunstancias. Creo que hay profesionales que pueden cumplir a cabalidad dicha función… No es bueno nombrar a personas muy influenciadas por la coyuntura reciente y que pueden afectar su desempeño el día de mañana”.

Una alta fuente de la Nueva Mayoría y que forma parte de la plaza de abogados asegura a EL MURO: “Está abierta la causa del SENAME, continúen los problemas de Gendarmería y no se entiende cómo los parlamentarios no han interpuesto una acción penal contra esta mujer (Javiera Blanco). La gente ya no entiende los niveles de protección política a los que se está llegando, esto es una podredumbre, es una vergüenza para el Estado chileno”. Agrega la misma fuente que “el Consejo de Defensa del Estado es otro brazo armado de la Nueva Mayoría o de la nueva pillería. Ella (Blanco) ha sido una persona negligente, ¿cómo va a estar a cargo de los intereses del Estado? Ella va a tener que conocer y soplar al Gobierno todas las causas en las que el Estado se tenga que hacer parte y en la que varios de la Nueva Mayoría están involucrados”.

Otra fuente del oficialismo señala que “esta designación es inaceptable para el Estado chileno, es un asunto asqueroso y que provoca desilusión. Esto, es darle pega en un lugar estratégico, porque cuenta con la exclusiva confianza de Michelle Bachelet, pero estos cargos del Estado de Chile no son para colocar personas mediocres, sino para que estén desempeñándose profesionales idóneos, hábiles y que pueden hacer algo por el Estado chileno”. Añade que “en el Consejo de Defensa del Estado no pueden creer esta designación de Javiera Blanco, le están mandando lo peor de lo nuestro”.

Al interior del propio CDE, una fuente advierte que “antiguamente, al Consejo de Defensa del Estado llegaban los mejores abogados, ¿qué méritos tiene Javiera Blanco como abogada?, ¿qué causa importante ha llevado? Más encima tiene conflictos de intereses, porque el ex marido (Eugenio Ortega Frei) fue gerente de la minera canadiense Barrick Gold con la que el Estado chileno tiene conflictos. Bachelet ha llevado a la podredumbre de la política chilena con este nombramiento, porque Javiera Blanco nunca ha hecho un aporte de la defensa jurídica, como es el caso de otros consejeros del CDE que saben derecho y tienen conocimiento jurídico. Esta es la protección que está buscando Bachelet, porque sabe lo que se le viene”.

Fuente: Notya de Daisy Castillo Triviños/EL MURO

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