Ciudades completas bloqueadas, cientos de supermercados desabastecidos y largas filas de personas esperando comprar medicamentos y mascarillas en las farmacias.

Ese es el panorama que el brote del coronavirus de Wuhan dejó en todo el planeta durante este año 2020

Las autoridades sanitarias en distintas partes del mundo han alertado de la necesidad de hacer controles y de mantener una buena higiene entre la población para evitar que esta desconocida enfermedad continúe transmitiéndose.

Pareja de chinos con mascarillaDerechos de autor de la imagenREUTERS
Image captionOrganismos de salud vigilan la evolución del coronavirus ante el temor de que pueda convertirse en una pandemia mundial.

Y es que en menos de dos meses la “neumonía de Wuhan” se ha propagado rápidamente, no solo en el interior de China sino también a otros países como Japón, Tailandia y Estados Unidos.

Ante estos acontecimientos, organismos de salud vigilan la evolución del coronavirus ante el temor de que pueda convertirse en una pandemia mundial.

Pero ¿qué es una pandemia y cuál es la diferencia con una epidemia y una infección endémica?

¿Qué es un virus y cómo se propaga?

Comencemos por el principio: un virus es una colección pequeña de proteínas y material genético.

Persona se lava las manos

Hay muchísimos virus en el mundo. Un ejemplo, y que contagia a muchas personas cada año, es el de la influenza o gripe.

En Reino Unido, por ejemplo, puede afectar a alrededor del 10 o 20% de su población cada año.

La gripe se propaga cuando la gente estornuda o tose. El virus se transmite entre personas o mediante sustancias infectadas como los mocos.

Pero otros virus se pueden propagar mediante contacto directo cuando las personas se abrazan o besan, y hay otros que se transmiten por contacto sexual como es el caso del VIH.

¿Epidemia, pandemia o endemia?

Rosalind Eggo, académica especialista en enfermedades infecciosas en la Escuela de Higiene y Medicina Tropical de Londres, le explicó a la BBC las diferencias entre epidemia, pandemia y endemia.

“La infección endémica está presente en una zona de manera permanente, en todo momento durante años y años”, dice la experta.

Un ejemplo podría ser la varicela en muchos países, donde se registran casos todos los años. O la malaria, que en partes de África es una infección endémica.

Una niña enferma en una cama y un termómetro marcando una temperatura alta.Derechos de autor de la imagenGETTY IMAGES
Image captionLa malaria en un ejemplo de infección endémica en algunas zonas de África.

Por otra parte, una epidemia es “un aumento de casos seguido de un punto máximo y, luego, una disminución“.

Es lo que ocurre en los países donde se registran epidemias de gripe cada año: en otoño e invierno aumentan los casos, se llega a un máximo de infecciones y después disminuye.

Por último, la pandemia es una epidemia que ocurre “en todo el mundo más o menos al mismo tiempo”.

Eggo recuerda la influenza que comenzó en México en 2009 y que después llegó a todo el mundo, fue una pandemia de gripe.

¿Estamos preparados ante una posible pandemia?

La experta recuerda que la mayor movilidad y el número de viajes en aumento que se realizan en todo el planeta son la principal causa de que se pueda desatar una hipotética pandemia.

Cómo funcionan las vacunas

“La gente seguirá viajando por todo el mundo y si la infección puede sobrevivir en los lugares a los que llega, entonces tendremos una pandemia”, dice.

Eggo destaca el papel vital que las vacunas realizan a la hora de hacer frente a enfermedades.

“Las vacunas permiten que nuestros cuerpos vean cómo es un virus o una bacteria, antes de conocerlo de verdad. Si nos encontramos con ese virus o esa bacteria, nuestros cuerpos pueden responder de manera rápida y sólida”, asegura.

Entonces, ¿sabríamos reaccionar ante una nueva pandemia?

El mundo está más preparado que nunca. Y los científicos, los países, las agencias de salud pública como la OMS, trabajan en estrecha colaboración para garantizar que estemos lo más preparados posible si hay una nueva pandemia”, concluye Eggo.

/gap