La escasez de leche lleva tres semanas afectando no solo a La Habana, sino también al resto de los municipios. En el país se ha confirmado que, en provincias como Holguín, Sancti Spíritus y Santiago de Cuba, la leche en polvo no se vende desde hace meses.

La llegada del 2020 le ha traído a los cubanos otra pésima noticia. A la lista enorme de penurias se ha sumado la desaparición de la leche en polvo.

Se trata de un producto hasta ahora garantizado para los niños menores de siete años, así como para enfermos y embarazadas (a través de dietas médicas), a precios subsidiados y mediante la libreta de racionamiento.

Además, las tiendas recaudadoras de divisas lo suelen vender a 5.20 CUC (130 pesos cubanos) el kilogramo y, en el caso de la bolsa de 500 gramos, en la mitad de ese precio, reseña Diario de Cuba.

Para los que no pueden pagar los 130 pesos que exige el Estado por un kilogramo de leche, el mercado negro oferta las bolsas a un precio un poco menos “inhumano” (100 pesos), aunque en estos casos la calidad no siempre está garantizada. Pero ahora los vendedores ilegales tampoco tienen.

Según Guillermina, que cada día vendía unas diez bolsas de leche en polvo en la Zona 6 de Alamar, la falta del producto se debe a “una auditoria que están haciendo en la fábrica”, refiriéndose al Combinado Lácteo de La Habana.

Sus contactos, que solían extraer las bolsas del mencionado centro, hace semanas que no la visitan. “Es lógico que con una auditoría el robo se haya detenido, pero ¿y la leche legal, la de los enfermos, menores y embarazadas?”, se pregunta la gente.

“Hasta el momento solo se está garantizando la leche de los niños”, refirió la encargada de vender el producto en uno de los mercados de Alamar. La trabajadora ha estado aconsejando a los consumidores que se mantengan alertas a la llegada, sobre todo en el caso de las gestantes.

Margelia, con siete meses de embarazo, pasa casi todos los días por allí con la esperanza de que “esta vez sí haya llegado”. También visita el pasillo donde Guillermina, la que vende las bolsas de leche, pero ahora solo tiene jabitas plásticas a un peso en moneda nacional.

Los médicos han sido claros con Margelia sobre la importancia de la leche para la maternidad. Por eso la embarazada intenta sustituirla con otro lácteo, los yogures que fabrican artesanalmente unos vecinos de su zona y venden al precio de un CUC (25 pesos) el litro y medio.

La escasez de leche lleva tres semanas afectando no solo a este reparto capitalino, sino también al resto de los municipios. En el país se ha confirmado que, en provincias como Holguín, Sancti Spíritus y Santiago de Cuba, la leche en polvo no se vende desde hace meses.

Las variantes de la población para sustituir el lácteo van desde el yogurt de soya hasta el café, pasando por toda clase de infusiones hasta llegar a la moringa, como en el caso de Jorge, un vecino de Cojimar.

Otros, más radicales, están optando por salir con el estómago vacío y terminan rompiendo el ayuno en algún quiosco a media mañana.

Aunque las autoridades no se han pronunciado acerca de la escasez de leche en polvo, y por eso tampoco se puede prever hasta cuándo durará la crisis, las opciones que aparecen ocasionalmente en quioscos y mercados estatales son la leche evaporada, a 1.10CUC (27.50 pesos) la lata de 340 ml, y la “fórmula láctea”, un producto que mezcla con la leche extraños ingredientes como el pescado, a 3.40CUC (85 pesos) la bolsa de 500 gramos.

En ambos casos, se trata de opciones aún más caras que la leche en polvo.

Ronnie, un holguinero residente en La Habana que vive de su auto clásico americano, dice que en su casa no puede faltar la leche, y que a pesar de la crisis su familia no ha dejado de tomarla desde que desapareció.

“Hermano, yo se la compro a las mujeres que tienen muchos hijos y les sobra, ya eso es un arreglo que tengo con ellas”.

Ante la actual crisis, la población que antes podía tomar la leche porque alguien en la familia padece alguna enfermedad que amerita dieta, porque tienen algún niño o mujer embarazada en casa, o simplemente puede permitirse pagar 100 o 130 pesos por una bolsa, ahora cruza los dedos para que el lácteo esté nuevamente a su alcance.

En Cuba, además del Combinado Lácteo de La Habana, los otros centros que producen leche en polvo son la recién inaugurada Planta de Elaboración de leche en Polvo de Camagüey y la Empresa de Productos Lácteos de Bayamo.

La desaparición de la leche en polvo vuelve a traer a la mente de los cubanos el discurso de Raúl Castro el 26 de julio de 2007: “Hay que producir leche para que se la tome todo el que quiera tomarse un vaso de leche, y hay tierras para producirla aquí”, dijo en Camagüey.

Entre los derivados de la leche, no solo el polvo ha entrado en crisis en los últimos meses, sino que también el helado, el queso y la mantequilla escasean en los mercados.

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