La “nueva normalidad” ha traído consigo nuevos hábitos y rutinas, pero también nuevos conceptos como PCR, inmunidad, anticuerpos, serología, que se han colado en nuestro vocabulario cotidiano y que escuchamos continuamente en las noticias y en las conversaciones. Pero, a pesar de que se habla tanto de los test para detectar si una persona tiene o ha tenido Covid-19, muchas veces seguimos sin tener claro cuáles son los diferentes tipos de pruebas para diagnosticar SARS-CoV-2 (el virus causante de la enfermedad), en qué se diferencian unos de otros y cuáles son los más indicados para cada persona y circunstancia. Por eso, los expertos de Quirónsalud nos ayudan a entender los diferentes conceptos y despejan las dudas más frecuentes.

Estrictamente hablando, debemos decir que hay tres herramientas de diagnóstico. Sin embargo, una de ellas, la que conocemos como Test Rápido y que ofrece resultados de forma casi inmediata a través de métodos colorimétricos al reaccionar con la sangre (similar a un test de embarazo), ha ido poco a poco abandonándose por falta de fiabilidad de los resultados. De los otras dos tipos de pruebas (PCR y serológicas), ninguna es ni mejor ni peor, sino que cada una tiene finalidades diferentes y será más adecuada según cada caso. “La decisión de la prueba diagnóstica para Covid-19 no es aleatoria. Cada una nos aporta una información y nos ayuda a tomar decisiones”, aclara el doctor Miguel Marcos, jefe de Medicina interna de Quirónsalud Málaga.

1. Prueba PCR (reacción de cadena de polimerasa)

Esta prueba detecta la presencia partículas virales en las muestras respiratorias que deben tomarse en la zona posterior de la faringe. “Si la prueba es positiva (detecta ARN viral) entendemos que existe multiplicación viral. Esta prueba nos confirma la existencia de una infección activa y que el individuo es capaz de contagiar a otros. Hasta que la PCR no es negativa se considera que el individuo es potencialmente contagioso”, explica el Dr. Daniel Carnevali, jefe del servicio de Medicina Interna del Hospital Universitario Quirónsalud Madrid.

Por lo tanto, este test nos informa de si estamos infectados por el virus SARS-COV-2 en la actualidad y de si somos por lo tanto contagiosos (tengamos o no síntomas). Si se detecta la presencia de virus en la mucosa nasofaríngea, el paciente puede producir el contagio de las personas que tenga delante a través de la tos o de las microgotitas de saliva.

¿Para quién está recomendada?

Es muy valiosa para conocer la presencia del virus y nuestra capacidad de generar contagios. Su positividad nos ayuda a tomar decisiones de aislamiento y tratamiento con celeridad en el paciente infectado. Se recomienda, por lo tanto, en estos casos:

  • Si existen síntomas y se sospecha de COVID-19. La PCR es la prueba de elección para conocer si tenemos la infección activa por el virus.
  • Si lo que queremos es ver a nuestros padres, personas mayores, vulnerables o de alto riesgo con la seguridad de que no les vamos a transmitir la enfermedad.
  • También en el caso de personas que quieren viajar se suele pedir la PCR. Si es negativa, te garantiza que en ese momento no tienes infección. De hecho, se está considerando pedir la PCR en origen para poder viajar a determinados países.

¿Cuál es su eficacia?

Desde los primeros días (salvando un pequeño periodo ventana, en el que sería negativa) el 100% de los pacientes con el virus darían positivo. “Hay que tener en cuenta que pasa un tiempo desde el contacto de una persona con el virus y su detección a través de PCR, es lo que denominamos periodo de incubación. Durante este tiempo, que puede oscilar entre 3 y 12 días, el virus se está reproduciendo pero las pruebas para medirlo no son capaces de detectarlo. Normalmente cuando el individuo empieza a mostrar síntomas es cuando empezamos a ver su PCR como positiva, pero puede haber individuos que pueden tener la PCR positiva antes de mostrar síntomas (fase presintomática)”, señala el doctor Daniel Carnevali.

Luego se va negativizando según pasan los días, de manera que el porcentaje de detección es del 90% entre los días 8-14, disminuye al 70% entre los días 15 y 29 tras el inicio de los síntomas. “Es importante la realización del test en un centro cualificado. Así, para la toma de mucosidad orofaríngea de la PCR, la muestra se debe tomar en la zona más profunda de las fosas nasales, y el resultado adecuado de la prueba depende en gran medida de su correcta realización”, matiza el dr Miguel Marcos, jefe de Medicina interna de Quirónsalud Málaga.

2. Prueba serológica o de anticuerpos en sangre

La segunda forma de diagnóstico es la búsqueda y cuantificación de anticuerpos frente al virus, que se realiza a través de una muestra de sangre. Tal y como explica el doctor Daniel Carnevali. nuestro cuerpo posee un sistema defensivo frente a infecciones de cualquier tipo. Es el sistema inmune, que tiene una forma de detección de agentes externos que es la generación de anticuerpos llamados inmunoglobulinas. Estas inmunoglobulinas son proteínas que reconocen, captan y bloquean los virus para que las células del sistema inmune (linfocitos) puedan reconocerlos y eliminarlos.

Existen cinco tipos de inmunoglobulinas: IgA, IgM, IgG, IgE (con varios subtipos) IgE (relacionada con las alergias) y la IgD. En caso de infección nos interesan la IgG y la IgM porque ofrecen información muy valiosa sobre en qué fase de la infección está el paciente. “Las inmunoglobulinas no determinan la presencia del virus, sino la respuesta inmunológica de nuestro cuerpo cuando hemos estado expuestos al virus; es decir, si el individuo ha estado en contacto con el virus, haya desarrollado síntomas o no”, aclara el Dr. Carnevali.

Como si fueran dos líneas de batalla frente a la infección, las IgM son los primeros anticuerpos que aparecen en sangre. Son detectables normalmente a partir de 7-12 días, alcanzando su nivel máximo a las 2-3 semanas. Después su presencia en la sangre va disminuyendo hasta desaparecer y entra en juego la segunda línea de defensa, las IgG que aparecen a partir de los 8-14 días tras la infección y que puede desaparecer o permanecer, incluso en ocasiones indefinidamente. La permanencia de la IgG en sangre varía mucho entre personas y de una infección a otra.

Si cuando se realiza una prueba de anticuerpos solamente se observa la presencia de IgM probablemente nos encontremos en las fases iniciales de la infección. Cuando el análisis muestra IgG e IgM pensamos que ha pasado más tiempo desde el inicio de la infección y que quedan restos de la fase aguda. Cuando sólo se observan anticuerpos IgG pensamos que la fase de replicación viral ha pasado.

En resumen: “La serología nos aporta gran información acerca del momento en el que se encuentra la infección –explica el doctor Miguel Marcos, jefe de Medicina interna de Quirónsalud Málaga–. A los pocos días del contagio, se positiviza un anticuerpo, la IgM, que nos habla de infección actual o muy reciente, manteniéndose positiva hasta los 21 días aproximadamente. Si el resultado es IgG positiva, nos habla de una infección que ha avanzado más allá del día 14 y se mantiene positiva por un periodo de tiempo indeterminado, por lo que nos podría hablar de infección pasada. Y probablemente, nos informará también de nuestra inmunidad para la infección en base a haberla presentado previamente”.

Por lo tanto, la secuencia sería la siguiente: contacto con el virus, periodo de incubación (PCR negativa en un infectado); la PCR sale positiva, luego la IgM sale positiva, después aparece la IgG. Según transcurre el tiempo y se supera la infección la PCR da negativa, luego la IgM desaparece y después la IgG puede desaparecer o permanecer en el tiempo (ver gráfico).

¿Para quién está recomendada?

  • Para todas las personas que han mostrado síntomas de posible infección por coronavirus, o se encuentra mal de forma prolongada, o tan solo deseen conocer su situación inmunológica, la prueba de elección es la serología cuantitativa.
  • Persona que cree que ha podido pasar la Covid-19, en este caso la prueba indicada es la serológica.
  • En los casos que no existen síntomas, desean certeza absoluta de que no padecen ni trasmiten la COVID19 (bien por motivos personales o por ser contactos de personas de alto riesgo) se recomienda realizar de inicio una serología. Si obtenemos un resultado de IgM positiva, habría que complementar el diagnóstico con una prueba de PCR.

¿Cuál es su eficacia?

“Se estima que más del 90% de las personas que han tenido el virus desarrolla una respuesta de anticuerpos. La sensibilidad de estas pruebas es aproximadamente de un 90% (10 de cada 100 personas con anticuerpos muestran la prueba negativa)”, afirma el dr. Daniel Carnevali. La ventana más óptima para realizarla es entre 10 y 12 días después de haber tenido contacto con el virus. Si se realiza antes puede dar un falso negativo porque que el cuerpo no haya producido todavía los anticuerpos.

¿Para hacerse las pruebas es necesario que lo prescriba un médico?

Ya no. Actualmente, tras la finalización del estado de alarma, no es necesaria la prescripción médica. “El propio interesado puede solicitar la prueba en el centro que disponga de las mismas pero no obstante, el laboratorio que realice la prueba, está obligado a informar de los casos positivos que pudieran aparecer a la Dirección General de Salud Pública”, puntualiza el Dr. Amancio Marín, director médico del Hospital Quirónsalud Torrevieja.

Sin embargo, el doctor Francisco Ruiz, Especialista en Medicina Interna Hospital Quirónsalud Sagrado Corazón de Sevilla puntualiza: “A pesar de que no sea necesaria esta prescripción, sí es aconsejable en todos los casos una consulta médica (bien con el especialista o bien con el médico de atención primaria) ya que en ella se puede realizar un examen de salud en el cual no sólo se va a poner de manifiesto si el paciente presenta algún síntoma compatible, sino que además el médico aconsejará sobre qué prueba es mejor realizar en cada caso. Esto va a ayudar a ofrecer un diagnóstico mucho más certero”.

La recomendación para realizar una prueba u otra –según argumenta el doctor Ruiz – pasa por la existencia o no de sintomatología. Éste es el elemento vertebrador para determinar qué prueba hay que realizar. Si existen síntomas compatibles con COVID19 la prueba a realizar es siempre una prueba de PCR, independientemente de las características basales del caso. Existe una excepción, la de una persona que ha padecido síntomas compatibles con COVID19 hace más de 7 días y ahora se encuentra asintomático. En este caso la prueba a realizar sería la serología para determinar nivel de anticuerpos, con fiabilidad muy elevada.

En el resto de casos, en los que no existen síntomas, se recomienda realizar de inicio una serología. Si obtenemos un resultado de IgM positiva, habría que complementar el diagnóstico con una prueba de PCR.

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