Con el corazón en la mano están los científicos y expertos en cambio climático tras el alza de temperatura que se registró esta semana en el continente blanco. Se trata de una cifra récord que puso los termómetros, acostumbrados al hielo, por sobre los 18,3 grados en la base argentina “Esperanza”, ubicada al extremo norte de la península.

La máxima superó el registro que se tenía desde 2015, cuando la temperatura llegó a los 17°, lo que de inmediato despertó las alarmas por las graves consecuencias que puede tener en el ecosistema de la Antártica.

Una de las consecuencias inmediatas que tiene el alza de temperaturas es el derretimiento de hielo y nieve, lo que provoca un efecto llamado “hidrofractura”, que genera los grandes pozones o lagos sobre las plataformas de hielo.

“Al ser más oscura que el hielo, el agua de estos lagos absorbe radiación solar, se calienta y perfora”, indicó Raúl Cordero, experto en cambio climático de la Universidad de Santiago.

La flora y fauna también se pueden ver gravemente afectada, ya que los habitantes del continente blanco están acostumbrados a las bajas temperaturas, por lo que si el sol comienza a pegar con más fuerza en el territorio el ecosistema local cambiará para siempre.

“En un futuro próximo, los siguientes 10 años, pueden también haber migraciones de fauna buscando sectores más fríos si la Antártida empieza a perder mucha masa de hielo”, recalcó Patricio González, climatólogo de la U. de Talca, quien además aseguró que uno de los animales que puede migrar es el pingüino, cuya especie denominada “Emperador” ha sido vista incluso en la Región de Valparaíso en búsqueda de comida.

Alerta

El mismo día que se registró la máxima histórica, en los mares antárticos se encontraba navegando un barco de Greenpeace. Los integrantes de la organización fueron testigos in situ de cómo el calentamiento global está azotando esta zona del planeta, cuyas temperaturas normalmente deberían estar entre los -10°C y los -60°C.

“Hay olas calor que eventualmente podrían haber llegado hasta la zona Antártica y provocar este récord de temperatura, que de alguna manera está evidenciando también efectos del cambio climático”, dijeron desde Greenpeace.

La realidad que se vive en la Antártica también se ha visto reflejada en ciudades del continente.

En Punta Arenas, la tarde del viernes, el termómetro se detuvo en los 18° y en Puerto Natales alcanzó los 25°, lo que obligó a los habitantes de la zona austral a desempolvar el traje de baño y darse un chapuzón en el estrecho de Magallanes, situación muy poco común hace una década.

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