La ventana de tiempo para hacer todo esto, si se hace, es estrecha. Tanto, que ayer el ministro del Interior llamó al presidente del Consejo Directivo del Servicio Electoral, Patricio Santamaría, para pedirle urgente que el organismo le entregue a la brevedad -se habla de 48 horas- una propuesta de un cronograma alternativo para posponer el plebiscito constituyente del 26 de abril, en vista de la rápida propagación del coronavirus. Esa eventualidad el Servel ya la había analizado hace semanas y de seguro se tomará la sesión de sus consejeros de mañana miércoles, y que tal vez han de realizar de forma remota y no presencial.

Esa y otras gestiones -cuentan en La Moneda y los partidos- que Gonzalo Blumel ha sostenido con partidos de gobierno y oposición han acelerado el complejo engranaje sanitario, político, legislativo y social que implica modificar lo que hasta hace unas semanas era impensado, y que podría atrasar todo el calendario electoral de este año. El 25 de octubre hay otras cuatro elecciones: alcaldes, concejales, consejeros y gobernadores regionales. De partida, el referéndum solo puede modificarse por la misma vía que se creó: una reforma constitucional que exige un quórum 2/3 en ambas cámaras. Todo, sobre la base de que este hipotético acuerdo enfrenta una presión contrarreloj asimilable al pacto del pasado 15 de noviembre.

“Cualquier decisión que se tome, tiene que en primer lugar concitar un espíritu unitario tal como fue el acuerdo del 15 de noviembre y, en segundo lugar, tiene que contar también con la participación del Servel para ver cómo los efectos de modificar el calendario electoral afectan los procesos que tenemos en curso”, dijo esta mañana Blumel. “En consecuencia, es algo que hay que evaluar porque la prioridad es por una parte resguardar la salud de la población y por otra parte asegurar que el plebiscito se pueda desarrollar de manera óptima”, agregó.

El problema, hasta pasado este mediodía, no parece ser alcanzar un consenso para aplazarlo, sino para fijar la nueva fecha. Por un lado, los partidos de ambos bandos salieron impresionados de la cumbre de ayer con el Colegio Médico, donde se les dijo que los efectos de la crisis sanitaria podrían extenderse de tres a ocho meses. Eso es noviembre. Y el ministro de Salud ya dijo que el peor momento -con una tasa de contagios que hoy llegó a 201 casos confirmados- llegaría hacia finales de mayo o comienzos de junio.

Con esos fríos datos en la mano se dispararon también las llamadas y conversaciones, aunque de momento todos insisten en que no hay nada formal. Por un lado están los intereses de los partidos, donde no hay acuerdo en la fecha, y por otro los del gobierno, que está jugando un activo papel pero que no quiere aparecer empujando esta cruzada, sino que sean los colectivos políticos.

Una de las razones de fondo -con matices según la trinchera- es que se teme que un protagonismo del gobierno, o incluso del Presidente Piñera, alimente críticas dada la desconfianza ciudadana y que el Ejecutivo aún sigue en bajos niveles de respaldo. En la oposición hay dirigentes que creen que es un riesgo más que delicado en estas condiciones. Otros, que así como el gobierno no figuró en la foto del pacto del 15 de noviembre, pues acá tampoco debe hacerlo.

Que nos cierran el Congreso

Así y todo, los partidos han presionado a Palacio para que se involucre. Fuad Chahin, presidente de la DC, le pidió y subrayó a Blumel en estas horas que se involucre. En el PPD, senadores como Felipe Harboe le han planteado lo mismo: que haga entrar a esta cancha al ministro de la Segpres, Felipe Ward, y también al Servel. Y también el presidente de RN, Mario Desbordes. Estos dos últimos coincidieron esta mañana en La Moneda, en la ceremonia en que Piñera anunció el proyecto de reforma a Carabineros. Ahí también se aceleró todo, pero también hubo señales de cierta cautela de parte del Ejecutivo, partiendo por el dueño de casa.

En un momento dado, el senador PPD -que tiene línea directa con Blumel- y el Presidente alcanzaron a conversar unos minutos. ¿Qué se sabe, según testigos? Que Harboe le hizo ver que las circunstancias y proyecciones obligan a postergar el referéndum. Y cuando el congresista le subrayó que es la fecha la piedra de tope y que hay que llegar a un pacto lo antes posible, el mandatario asintió y retrucó que son los partidos políticos los que tienen que ponerse de acuerdo.

Pero eso no exime al gobierno de involucrarse, porque si la reforma constitucional implica gasto, tendrá que patrocinar el proyecto de ley respectivo. Eso cree también Desbordes, quien después de la ceremonia conversó con el ministro y con su subsecretario del Interior, Francisco Galli. Les insistió en que se involucraran y planteó que a su parecer se perfilaban dos escenarios: o no hacer el plebiscito, o atrasar todo el calendario. El jefe de RN, al igual que dirigentes UDI, DC, PPD y PS, sabe que hay muy poco tiempo. Esta mañana puso entre comillas en Radio Agricultura algo que se viene comentando al menos desde ayer en el Congreso: “En cualquier minuto nos van a cerrar el Congreso”.

Ese es el temor que recalcan en la Cámara de Diputados, donde hoy dieron dispensa a 25 parlamentarios mayores de 65 años para que no asistan. Ayer, el secretario Miguel Landeros retó -sin quitarse la mascarilla- al diputado PPD Rodrigo González por ingresar, por el Senado, a un grupo de invitados, contrariando la norma de restringir visitas.

Con tal apuro, Desbordes, además, envió varios mensajes a otros presidentes de partido, en busca de una cumbre urgente, ojalá hoy o mañana, y sin descartar reunirse con el Servel.

Cuatro opciones y hasta tres reformas urgentes

¿Las fechas para el referéndum? Reiterando que aún no hay acuerdo, se mencionan al menos cuatro. Uno, el 7 de junio, fijado para las primarias municipales: muy arriesgado a juicio de la mayoría. Dos, el 25 de julio, día de inscripción de los candidatos al “tren” electoral del 25 de octubre. Tres, el mismo 25 de octubre, que implica dejar para abril la elección del órgano constituyente. Cuatro: el 22 de noviembre, fecha de la segunda vuelta de gobernadores.

Las primarias municipales son un caso aparte. Si se atrasa el plebiscito para julio o después, muchos creen que sería impresentable hacerlas en junio. Ahora, son voluntarias y los partidos deben oficializarlas a través de sus consejos generales o comités centrales. Pero no van a poder sesionar: estos órganos tienen por lo bajo cien o más delegados, aglomeración impracticable sanitariamente.

Como sea, atrasar cualquiera o todas esas otras elecciones obligaría al Congreso a tramitar, con la misma urgencia, una reforma a la Ley Orgánica respectiva. Y no es todo. En la Cámara intentan habilitar -no estará listo antes de 20 días- un mecanismo para que, eventualmente, los diputados puedan votar a distancia, lo que a su vez forzará otra reforma, a la Ley Orgánica del Congreso.

¿Complejo? No imposible. Harboe cree que “lo primero es un acuerdo político transversal respecto de la fecha. Logrado ese acuerdo, todo el resto es más fácil. Se puede citar al Congreso esta semana para iniciar el trámite de la reforma, que puede ser aprobada un día en la mañana en el Senado y esa misma tarde, o al día siguiente, en la Cámara. Se puede hacer un paquete con el cambio de fecha, con la modificación a la Ley Orgánica para atrasar el resto del calendario electoral, y también reformar la Ley Orgánica del Congreso para -eventualmente- permitir otra forma de votación de los parlamentarios”.

Y agrega que “sería adecuado que la fecha de plebiscito fuera producto de un gran acuerdo nacional y ojalá no generando otro hito electoral. Por ejemplo, aprovechar el 25 de octubre para hacer el plebiscito. Salvo que las condiciones sanitarias permitan realizarlo, por ejemplo, en septiembre, y realizar en octubre la elección de los delegados del órgano constituyente”.

Desbordes, en tanto, hizo ver a La Tercera PM que “estamos todos preocupados por las premuras que hay, por los plazos que se acortan, el Servel puede proponernos alternativas perfectamente y quizás una fórmula sea que el propio consejo del Servel o el presidente del Servel nos invite a los presidentes de partidos con representación parlamentaria para que vayamos mañana a conversar este tema”.

-¿Esperan que el gobierno tenga un rol activo en este tema?

-Como todos estos cambios, pueden tener costos financieros el ideal es que el Ejecutivo sea un activo actor en este tipo de cambios, es necesario que lo haga y el gobierno tiene clarísimo el rol que tiene para garantizar este proceso constituyente y también tiene muy claro el grave riesgo que significaría hacer este plebiscito en plena crisis sanitaria.

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