El Consejo del Banco Central mantiene la perspectiva de que la tasas de interés deben seguir en niveles expansivos en lo que resta del año, pero advirtió que existe incertidumbre sobre los movimientos futuros en medio de los efectos de la crisis social, de acuerdo a las minutas de la última reunión de política monetaria, realizada a fines de enero, en la que decidió mantener en 1,75% la Tasa de Política Monetaria (TPM).

“El Consejo consideró que la orientación de la política monetaria que se dio en el último Informe de Política Monetaria (Ipom) de diciembre seguía plenamente vigente, con lo que la TPM debía mantener su fuerte tono expansivo para atenuar los impactos adversos del deterioro de las confianzas internas”, señala el documento.

Sin embargo, advierte que “al mismo tiempo, el Consejo estimó que la incertidumbre que todavía perdura limita la posibilidad de anticipar ahora un curso de acción para la trayectoria de la política monetaria en los meses venideros”.

En este sentido indica que todos los Consejeros reiteraron su disposición a calibrar la política monetaria para cumplir con la meta de inflación, tomando en cuenta la forma en que la economía chilena vaya respondiendo a los efectos de la crisis y la evolución de la misma.

Opciones

Todos los consejeros coincidieron en que la opción de mantener la TPM en 1,75% dominaba sobre cualquier otra alternativa. Al respecto consideraron que en un contexto en que las noticias acumuladas desde el último Ipom no modificaban sustancialmente el escenario macroeconómico, mantener la TPM era coherente con sostener un impulso monetario altamente expansivo.

Además todos los consejeros concordaron en que más allá de la decisión de la reunión, la recuperación de la economía y el logro de la meta de inflación requerían que la política monetaria continuara siendo expansiva durante los próximos trimestres, dando un apoyo contracíclico a la economía.

Un consejero destacó que mantener la TPM era una contribución a esa política monetaria expansiva, dado que la inflación era algo más alta que lo proyectado antes de la crisis social. Agregó que, en su opinión, las medidas extraordinarias habían permitido mantener este estímulo monetario, pues si no se hubiesen implementado, las condiciones financieras y monetarias serían claramente mucho más apretadas de lo que son en la actualidad.

Concluyó indicando que en el Ipom de marzo debería evaluarse si las condiciones monetarias estaban contribuyendo a que el proceso de refinanciamiento y de desapalancamiento de personas y empresas se estaba desarrollando en un entorno acorde con lo que son las proyecciones macro y con el logro de la meta de inflación. A su juicio, el riesgo de una inflación por debajo de la meta podría ser relevante en los próximos trimestres.

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