“Me postularé a presidente para derrotar a Donald Trump y reconstruir Estados Unidos. No podemos permitirnos cuatro años más de las acciones temerarias y poco éticas del Presidente Trump”.

Con esas palabras a fines de noviembre pasado, el multimillonario Michael Bloomberg anunció su postulación como precandidato presidencial por el Partido Demócrata, remeciendo el tablero político de la colectividad.

El empresario de medios es fundador de la compañía que lleva su nombre, Bloomberg LP, y con un patrimonio estimado en US$ 61.800 millones, se ubica en el octavo puesto del listado de multimillonarios de la revista Forbes.

Justamente Bloomberg se ha beneficiado de sus enormes recursos financieros y su estrategia de no participar en las primeras contiendas electorales (Iowa, New Hampshire, Nevada y Carolina del Sur) para enfocarse en las del Súper Martes, el próximo 3 de marzo. Y parece que su plan le está dando dividendos. Se estima que ha gastado US$ 300 millones de su fortuna personal en publicidad, incluido un aviso en el que se muestra a una mujer negra cuyo hijo fue asesinado con armas de fuego y otro en el que el entonces Presidente Barack Obama elogiaba su aporte en temas como la violencia y programas para adolescentes.

Y las encuestas ya muestran que su candidatura está tomando fuerza. Un sondeo de la Universidad Quinnipiac realizado después de los caucuses de Iowa reveló que Bloomberg tenía el 15% de las preferencias, comparado con el 8% de fines de enero. Bernie Sanders encabezaba esa encuesta con el 25% de la intención de voto. A nivel nacional, según el promedio de sondeos de RealClear Politics, el empresario se encuentra en tercer lugar, con 14,2%, después de Joe Biden y Sanders.

Bloomberg, de 77 años, no es nuevo en política, porque se desempeñó como alcalde de Nueva York, la ciudad más poblada de Estados Unidos, de 2002 a 2013. Su nombre fue muy mencionado como un candidato de centro en las elecciones presidenciales de 2008 y 2012 y también como gobernador en 2010. Pero siempre rechazó esa posibilidad hasta el año pasado.

El magnate es conocido por sus acciones filantrópicas. En noviembre pasado anunció una donación de US$ 1.800 millones a la Universidad Johns Hopkins, para facilitar el acceso a personas de escasos recursos. También ha donado su dinero en otras causas como la lucha contra el cambio climático, el control de las armas de fuego, además de su férrea defensa al derecho al aborto y a los derechos de la comunidad LGTBI.

Cascada de dinero

Mientras sus contrincantes demócratas se enfocaban en las contiendas de Iowa y New Hampshire, Bloomberg se ha dedicado a cortejar a los votantes de los estados que participan del Súper Martes. El diario The New York Times dice que su campaña es una “cascada de dinero”. “Ha vertido cientos de millones de dólares en la carrera, pagando para que su voz sea omnipresente en la televisión y en la radio. Ha desplegado a su corporación en servicio de su campaña, reasignando a los empleados de varias partes de su imperio y ha reclutado a nuevos con poderosos incentivos financieros”.

Es quizás esta cantidad de recursos lo que ha provocado que su estrategia sea variada. Porque su campaña le está pagando a reconocidos influencers para que produzcan contenido sobre el empresario y así poder llegar a muchos más votantes.

Eso sí no ha estado exento de críticas y sus detractores recordaron la controvertida práctica policial de stop-and-frisk que instauró siendo alcalde de Nueva York y que afectó en forma desproporcionada a las minorías. El tema volvió a dar de qué hablar al circular esta semana comentarios que hizo en 2015 en un discurso en el Aspen Institute. Se lo escucha decir que la mejor manera de reducir las tasas de homicidio es “poner muchos policías” en barrios de minorías, porque allí es donde “se producen los delitos”. Bloomberg ofreció disculpas por apoyar esa política al lanzar su candidatura y sostuvo que “no refleja mi compromiso con una reforma al sistema penal y con la igualdad racial”.

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