Las reflexiones sobre lo que viene y lo que sucedió –a falta de la ausencia de un diagnóstico definitivo- siguen copando por estos días las páginas de opinión –e incluso las entrevistas como la del ex ministro José Ramón Valente en Pulso Domingo.

Aquí la pregunta que la inquieta es si ¿estamos preparados frente al complejo panorama económico? “Vemos que las dificultades por las que atraviesa el país están deteriorando la billetera de las familias y del Fisco, cuya capacidad de endeudamiento tiene límites”. Y el Consejo Fiscal Autónomo ya advirtió sobre la sostenibilidad fiscal. Frente a eso su previsión no es alentadora.

Y si de billetera fiscal se trata y, especialmente, de eficiencia en el uso del gasto, Sylvia Eyzaguirre apuntó a otra variable, que muchos a veces olvidan, pero adquiere especial relevancia en el escenario actual: “cada peso que el Estado malgasta es un peso que se le quita a los más necesitados”. Por eso, el debate sobre la eficiencia del gasto no es uno sobre esas -para algunos- lejanas cifras macroeconómicas, sino que está ligado directamente a las necesidades más urgentes que el actual panorama exige. Cuando vemos las condiciones en que operan muchas veces los hospitales públicos, el tema deja de ser teórico. “Según el BID, la ineficiencia en el gasto fiscal en Chile representa un 1,8% del PIB, más de cinco mil millones de dólares anuales”, escribe Eyzaguirre. Un problema que exige solución. Habrá que ver si esta vez se le pone “el cascabel al gato”, como dice la investigadora del CEP.