En 2014, comparé el asombroso crecimiento de Hong Kong con el lamentable estancamiento de Cuba e hice la observación obvia de que los mercados libres y el gobierno limitado son la receta correcta para la prosperidad. Especialmente si te preocupas por mejorar las vidas de los menos afortunados.

Los comunistas afirman que su ideología representa a los oprimidos contra una élite, pero la evidencia de Cuba muestra la miserable privación material de la mayoría de la gente.

En Hong Kong, por el contrario, los ingresos se han disparado para todos los segmentos de la población.

Hoy vamos a actualizar nuestra comparación entre Cuba y Hong Kong. Law & Liberty ha publicado una fascinante reseña del libro de Neil Monnery, A Tale of Two Economies, escrita por Alberto Mingardi del Instituto Bruno Leoni de Italia.

omo Alberto explica, el libro trata de cómo los desarrollos en Hong Kong y Cuba fueron formados por dos individuos.

«¿Cuán importantes son las personalidades claves en la formación del éxito o el fracaso de las economías? A Tale of Two Economies de Neil Monnery es en cierto modo una polémica contra el determinismo histórico, al menos en lo que se refiere a la promoción de las reformas económicas. Destaca la importancia de dos individuos únicos, uno un gran hombre para muchos, otro un oscuro funcionario y político desconocido para la mayoría, en la configuración del destino de sus respectivos países.(…) Ernesto «Che» Guevara y John Cowperthwaite. (…) Monnery insiste en que ambos eran «pensadores profundos y originales». (…) La diferencia clave entre los dos fue quizás que Cowperthwaite tenía una sólida educación en economía (…) Ni la forma en que Hong Kong evolucionó, ni la de Cuba, eran por lo tanto inevitables».

He escrito anteriormente sobre el noble papel de John Cowperthwaite.Esto es lo que Alberto sacó del libro.

«Monnery señala que el éxito de Hong Kong ocurrió no porque Cowperthwaite y su colega estaban tratando de «plantar una bandera ideológica», sino porque eran «pragmáticos profesionales». (…) Entonces el éxito de los acuerdos relativamente libertarios en Hong Kong se perpetuó. (…) Cowperthwaite puso a prueba lo que sabía de la economía clásica cuando «llegó por primera vez a Hong Kong, en 1945» y «fue puesto a cargo del control de precios… Pronto se dio cuenta de los problemas de intentar fijar precios lo suficientemente bajos para satisfacer las necesidades de los consumidores pero lo suficientemente altos para fomentar la oferta, y en un entorno dinámico». Se opuso a los subsidios que él vio como «un descarado intento de alimentar a través de los subsidios del gobierno». (…) Cowperthwaite es un héroe para Monnery, quien enfatiza su competencia, y aún más, su integridad».

Y también he escrito sobre el Che Guevara, pero solo para comentar su brutalidad.

Resulta que el Che era también un pésimo planificador económico.

«Guevara ocupó cargos en diversas capacidades relacionadas con asuntos económicos y los tomó en serio. En 1959, hizo un viaje de tres meses a países tan diferentes como la India, Japón y Birmania, para aprender «cómo manejaban su economía». Le llamó la atención los países que habían logrado desarrollar industrias pesadas y pensó que Cuba podría hacer lo mismo. (…) Guevara, una vez convertido al marxismo, se lo había tragado todo. Como sostenía que «la condición sine qua non para un plan económico es que el Estado controle el grueso de los medios de producción, y mejor aún, si es posible, todos los medios de producción», actuaba según sus creencias».

Entonces, ¿cuál es el resultado final?

Hong Kong y Cuba eran más o menos iguales al principio del proceso. Hoy en día, no tanto.

Para el lector de A Tale of Two Economies, es bastante obvio qué lecciones deben sacarse: «A finales de los 50, ambas economías tenían un PIB per cápita de alrededor de 4 500 dólares en valor actual. En 2018 Cuba había duplicado con creces su PIB per cápita hasta alcanzar unos 9 000 dólares por persona. Pero Hong Kong alcanzó los 64.000 dólares per cápita», siete veces el de Cuba, e incluso superando el del Reino Unido.

Aquí está mi modesta contribución a la discusión, basada en la base de datos de Maddison.

P.D. Hong Kong sigue siendo la economía más libre del mundo, aunque cada vez hay más preocupaciones sobre si China permitirá la libertad económica a largo plazo.


Por Daniel J. Mitchell, un economista con sede en Washington que se especializa en política fiscal, en particular la reforma fiscal, la competencia fiscal internacional y la carga económica del gasto público. También es miembro del consejo editorial de Cayman Financial Review.

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