El esfuerzo expresado por la sociedad civil con el apoyo logístico y organizacional de los partidos políticos en las marchas realizadas en todo el país, representa una clara demostración del contundente rechazo, que sienten los venezolanos por el régimen que preside Nicolás Maduro Moros. Esta ruptura del Estado con la sociedad civil, torna la convivencia institucional incomoda, porque las éstas pierden autonomía, pierden vigencia frente al ciudadano y este último, internaliza la incertidumbre como un fenómeno sorpresivo, políticamente inexplicable y desvía su atención hacia otros factores contrarios a los principios democráticos porque sus garantías, que están en la Constitución Nacional, se vuelven inseguras.

Los venezolanos fallecidos, heridos y detenidos en las protestas cívicas, pacíficas que están contempladas en la Constitución, no han cesado en estos cuatro años de pesadilla y no cesarán hasta ver fuera del poder al autócrata y sus enchufados. La utilización del sarcasmo político y del humor negro para referirte a las protestas de los jóvenes, de las amas de casa, de los trabajadores, de los profesionales, técnicos, profesores, en fin de toda la sociedad, constituyen una falta de respeto al pueblo, además, una burla por ofrecer una “indiferencia total” a los múltiples problemas por los cuales el pueblo te rechaza, respondiendo que estas tranquilo, que “vas a jugar pelotica con el Winston y el Diosdado”, eso revela una tremenda desfachatez e irresponsabilidad de tu figura como jefe de Estado.

La sociedad venezolana no olvida las fallas que durante tu régimen has tenido como mandatario. Las críticas a tu desempeño al frente de un país que se muere de hambre, por desnutrición, de mengua en los hospitales, en las calles por la delincuencia y ahora, por los efectivos de la GNB dirigidos por Padrino López, tu Ministro de la defensa, te condenan a un mal recuerdo nacional que te lleva a ser parte de la historia política venezolana como el mandatario más odiado, mucho más que el propio Guzmán Blanco y el dictador Juan Vicente Gómez.

Pido a todos los venezolanos que tengamos firmeza, confianza y determinación, que no abandonemos la calle (protesta), ante la represión más salvaje del continente, porque ni las dictaduras del cono sur de los años 60, 70, 80 o de los 90, reprimieron con tanta furia a sus pueblos. Les pido resistencia y vehemencia ante el desastre y decadencia del “revolucionario” socialismo del siglo XXI que resulto ser la estafa política más cruel de los últimos 50 años en el continente, pido sin descanso, luchar y luchar por una Venezuela libre.

Desde los estados como el Zulia, fortaleceremos las movilizaciones en Caracas con apoyo de otras regiones para garantizar presencia ciudadana. Venezolanas y venezolanos, la protesta en la calle de forma cívica y pacífica, es un derecho constitucional, es una obligación ciudadana para lograr el cambio político para dejarle un país democrático a las futuras generaciones y sobre todo que lo sepa Maduro: El pueblo te odia.

Columna de Joaquin Chaparro para Infobae

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